Mina the Hollower | REVIEW
Una ratita que desentierra una aventura enorme.
Doce años después de que Shovel Knight convirtiera a Yacht Club Games en uno de los estudios independientes más queridos de la industria, el equipo finalmente vuelve con una nueva IP completamente original. Mina the Hollower se lanzó el 29 de mayo de 2026 para PC, PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 1 y 2, apostando por una aventura de acción con estética inspirada en Game Boy Color, ambientación gótica y una protagonista imposible de no querer desde el primer minuto. Lo que parecía un homenaje nostálgico termina siendo mucho más: un juego enorme, desafiante y repleto de ideas propias, capaz de ubicarse rápidamente entre los grandes indies (y gigantes) del año. Ya lo estuvimos jugando desde CDF Gaming y acá les damos nuestra impronta.

Una isla maldita y una heroína diminuta
La protagonista es Mina, una inventora y miembro de los Hollowers, un gremio especializado en excavar y desplazarse bajo tierra. Su misión la lleva a una isla afectada por una extraña maldición, donde deberá investigar qué ocurrió con las torres y generadores que alguna vez permitieron el desarrollo de la región. La historia cumple correctamente con su función: presenta personajes extravagantes, criaturas inquietantes y una ambientación cargada de misterio, aunque nunca intenta convertirse en el verdadero motor de la experiencia. Acá lo importante no es tanto descubrir una gran trama, sino avanzar hacia lo desconocido, encontrar caminos ocultos y sobrevivir a los horrores que esperan en cada rincón.

Una aventura que entiende la nostalgia sin quedar atrapada en ella
A simple vista, Mina the Hollower parece salido directamente de una portátil de Nintendo de finales de los años noventa. Su perspectiva elevada, sus sprites pequeños y su paleta de colores remiten inevitablemente a títulos como The Legend of Zelda: Link’s Awakening o los inolvidables Oracle of Ages y Oracle of Seasons. Sin embargo, Yacht Club Games no se limita a copiar una fórmula antigua. El juego utiliza esa identidad visual como punto de partida para construir una aventura mucho más moderna, con exploración abierta, progresión de personaje, sistemas de equipamiento y una dificultad que recoge ciertas enseñanzas de los soulslike.
Excavar es mucho más que una simple habilidad
La gran mecánica de Mina the Hollower es la posibilidad de hundirse bajo la tierra durante unos segundos. Mina puede excavar para atravesar peligros, evitar ataques enemigos, cruzar determinadas superficies, ganar impulso y alcanzar zonas aparentemente inaccesibles. Lo brillante es que esta habilidad no se siente como un recurso aislado, sino como la base de prácticamente todo el diseño del juego. Los escenarios, los enfrentamientos y los secretos están pensados alrededor de esta movilidad particular, logrando que moverse sea divertido incluso cuando no estamos peleando. Enterrarse justo a tiempo para esquivar un golpe, salir disparado hacia una plataforma o descubrir un pasadizo oculto genera una satisfacción constante.
Un mundo enorme que invita a perderse
La isla está compuesta por múltiples regiones conectadas entre sí, cada una con enemigos, obstáculos y personalidad propia. Pantanos, montañas heladas, fábricas, zonas rurales y territorios deformados por lo sobrenatural consiguen diferenciarse no solo desde lo visual, sino también desde la manera en la que obligan a jugar. No existen mazmorras tradicionales en el sentido más clásico de Zelda: cada área funciona como un gran desafío continuo que va elevando la tensión hasta desembocar en su respectivo jefe. El resultado es una aventura con excelente ritmo, donde avanzar siempre implica encontrarse con una idea nueva, un enemigo inesperado o un secreto que vale la pena perseguir.

Combate variado, exigente y con identidad propia
Mina comienza equipada con su látigo, un arma efectiva y sencilla de entender, pero poco a poco puede acceder a diferentes opciones principales, incluyendo dagas rápidas, un escudo orientado al contraataque, un potente martillo y un cañón de energía. Cada alternativa modifica considerablemente la forma de enfrentar a los enemigos, permitiendo elegir entre velocidad, alcance, defensa o daño bruto. A eso se suman distintas subarmas, como hachas, bombas y otros artefactos que no solo sirven para atacar, sino también para ampliar la movilidad y abrir nuevas posibilidades de exploración.
Curarse también obliga a tomar riesgos
Uno de los elementos más particulares del combate está en el sistema de curación. Mina utiliza viales para recuperar vida, pero la cantidad restaurada depende del plasma que haya generado atacando previamente a sus enemigos. En otras palabras, cuando estamos en problemas, el juego nos obliga a pelear con inteligencia en vez de escondernos a esperar una oportunidad segura. Este sistema aporta tensión y recompensa la agresividad, aunque también puede resultar castigador durante las primeras horas. Además, al morir podemos perder recursos acumulados si no logramos recuperarlos en el siguiente intento, una decisión que claramente acerca la propuesta al espíritu de Bloodborne o Dark Souls.
Una dificultad que puede enamorar o frustrar
Mina the Hollower no es un paseo. Desde sus primeras zonas deja en claro que los errores se pagan caros, especialmente contra enemigos aéreos, secuencias de plataformas y jefes capaces de eliminar a Mina en pocos golpes. El control responde con precisión y las muertes suelen sentirse justificadas, pero eso no significa que el desafío sea para todos. Hay momentos en los que el combate puede volverse algo rígido, sobre todo por la limitación de atacar en pocas direcciones o por lo vulnerable que queda la protagonista al intentar curarse. Por suerte, el juego incluye una amplia selección de modificadores para reducir o aumentar la dificultad, alterar comportamientos enemigos o introducir ayudas específicas, aunque activar algunas facilidades puede bloquear logros o trofeos.
Pixel art precioso y una oscuridad llena de color
Visualmente, el trabajo de Yacht Club Games es sensacional. La apariencia retro no funciona simplemente como un filtro nostálgico: cada escenario tiene detalles, animaciones y colores cuidadosamente seleccionados para que todo sea legible incluso en los combates más caóticos. Los jefes, en particular, son enormes criaturas grotescas y fascinantes, con diseños que aprovechan al máximo las limitaciones autoimpuestas del pixel art. El mundo transmite oscuridad y peligro, pero nunca cae en tonos apagados o monótonos; al contrario, consigue ser lúgubre, colorido y encantador al mismo tiempo.

Una banda sonora que acompaña cada descubrimiento
La música es otro de los puntos más altos de la aventura. Jake Kaufman, histórico colaborador de Yacht Club Games, vuelve a entregar melodías chiptune capaces de acompañar tanto los momentos de exploración como las batallas más intensas. Además, la participación de Yuzo Koshiro, compositor legendario detrás de bandas sonoras como la de Streets of Rage, aporta todavía más peso a un apartado sonoro que entiende perfectamente la identidad del juego. Cada región cuenta con temas memorables, enérgicos y perfectamente alineados con su atmósfera, haciendo que explorar la isla sea todavía más placentero.
Contenido, secretos y muchas razones para volver
La campaña principal puede extenderse alrededor de las 20 horas, con varias adicionales para quienes quieran descubrir todos sus secretos, completar encargos secundarios o encontrar los 60 abalorios disponibles. Estos objetos permiten alterar estadísticas y habilidades, ofreciendo distintas configuraciones para adaptar a Mina a nuestro estilo de juego. Además, el título incorpora New Game Plus con variaciones cada vez más interesantes, incluyendo enemigos más peligrosos, cambios en la ubicación de objetos y elementos cercanos a un randomizer. Sumado a los modificadores disponibles, se trata de una aventura con un nivel de rejugabilidad muy superior al que podría sugerir su apariencia inicial. Yacht Club Games había anticipado oficialmente un mundo con más pantallas que todo Shovel Knight: Treasure Trove, más de 25 jefes y minijefes, armas mejorables y cientos de modificadores.

Conclusión de CDF Gaming
Mina the Hollower es exactamente el tipo de juego que demuestra por qué la escena independiente sigue siendo uno de los espacios más emocionantes de la industria. Yacht Club Games toma influencias evidentes de Zelda, Castlevania y los soulslike, pero las combina con suficiente personalidad como para crear algo propio. Su mundo es enorme y fascinante, su mecánica de excavación resulta brillante, el apartado artístico enamora y su banda sonora acompaña una aventura difícil de abandonar.
Es y será una de esas aventuras que recordarán por qué explorar, combatir y descubrir secretos es tan mágico como hace treinta años.
Nota del redactor
9.5 / 10
