Denshattack! | REVIEW

Un shinkansen cargado de trucos, velocidad y personalidad.

En una industria repleta de secuelas y fórmulas conocidas, Denshattack! aparece con una propuesta difícil de ignorar: tomar el espíritu de Tony Hawk’s Pro Skater, combinarlo con la velocidad de Sonic y subirlo todo a bordo de un tren japonés capaz de saltar, grindear y correr por las paredes. Desarrollado por el estudio español Undercoders y publicado por Fireshine Games y Boltray Games, el título se lanzó el 15 de julio de 2026 para PC, PlayStation 5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 2. También se encuentra disponible dentro de Xbox Game Pass.

Un Japón transformado

La aventura transcurre en un futuro donde las catástrofes climáticas obligaron a la población japonesa a refugiarse dentro de enormes cúpulas administradas por Miraido, una poderosa corporación que controla ciudades, transportes y buena parte de la vida cotidiana. En ese contexto conocemos a Emi, una joven repartidora de ramen que utiliza un pequeño tren para trabajar y que, por una serie de acontecimientos, termina vinculada con los Denshattackers: rebeldes que convirtieron las vías abandonadas en pistas para practicar un deporte clandestino.

Una historia con espíritu de anime

La trama sigue una estructura bastante tradicional. Emi comienza como una principiante, visita distintas regiones, desafía a los líderes de varias bandas y termina sumando antiguos rivales a su grupo antes de enfrentarse directamente con Miraido. No hay grandes sorpresas narrativas, pero el entusiasmo de sus personajes y la presentación inspirada en el manga hacen que la campaña resulte simpática. Es, esencialmente, un shonen sobre trenes donde la amistad, la perseverancia y la libertad de expresión importan tanto como alcanzar la mayor velocidad posible.

Tony Hawk sobre rieles

La mejor manera de explicar su jugabilidad es imaginar un videojuego de skate en el que la tabla pesa varias toneladas. El tren avanza automáticamente, mientras que nosotros debemos cambiar de vía, saltar, derrapar en las curvas, esquivar obstáculos y realizar trucos con movimientos del stick. En el aire es posible girar, hacer flips y encadenar maniobras; sobre estructuras secundarias podemos grindear; y al recorrer curvas debemos mantener el freno para soltarlo en el momento exacto y obtener un impulso de velocidad.

El ritmo de una montaña rusa

Aunque los recorridos siguen rutas relativamente definidas, Denshattack! está lejos de sentirse como una experiencia pasiva. Cada pista funciona como una montaña rusa interactiva que exige interpretar rápidamente las señales visuales y reaccionar en cuestión de segundos. Las vías se separan, aparecen rampas, los edificios se transforman y nuestro tren puede terminar corriendo sobre una pared, atravesando un túnel invertido o volando gracias a corrientes de aire. Las mejores secuencias mezclan varias de estas acciones sin dar prácticamente ningún respiro.

Más habilidades, más locura

Durante la campaña se desbloquean movimientos que modifican la manera de recorrer los escenarios. Emi aprende a viajar por superficies verticales, alterar la gravedad, grindear sobre nuevos elementos y utilizar unas vías de arcoíris que aparecen al llenar una barra de energía mediante trucos. El juego distribuye estas habilidades de manera progresiva, ofreciendo tiempo suficiente para comprenderlas antes de comenzar a combinarlas. El problema es que, cuando todas entran en acción, recordar cada botón mientras la pantalla se llena de efectos puede resultar abrumador.

Distintos desafíos sobre las vías

No todos los niveles consisten únicamente en alcanzar la meta. Hay carreras contra bandas rivales, pruebas de puntuación, escenarios con caminos alternativos y sectores más abiertos donde podemos completar objetivos en el orden que prefiramos. Cada recorrido evalúa el tiempo, los puntos obtenidos mediante trucos, los objetos recolectados y una serie de desafíos opcionales conocidos como dares. Estos últimos recompensan acciones arriesgadas, como esquivar un obstáculo en el último instante o aterrizar perfectamente después de un salto.

Jefes completamente descontrolados

Los enfrentamientos contra jefes son uno de los puntos más memorables. En lugar de limitarse a carreras tradicionales, Undercoders utiliza cada batalla para introducir situaciones inesperadas: gusanos mecánicos, castillos móviles, ejércitos ferroviarios y chicas mágicas convertidas en enormes mechas. Algunas peleas exigen atacar después de completar trucos, mientras que otras se parecen más a pruebas de supervivencia donde debemos memorizar patrones y utilizar todas las habilidades aprendidas.

Fácil de completar, difícil de dominar

Superar la historia no resulta especialmente complicado gracias a los numerosos puntos de control. Después de un choque, el juego nos devuelve rápidamente al último tramo, evitando largas repeticiones. La verdadera dificultad aparece al buscar medallas, completar todos los desafíos o realizar una carrera perfecta. Conseguir buenas puntuaciones exige conocer cada curva, descubrir las mejores rutas y mantener los combos durante varios sectores. Es una estructura ideal tanto para quien solamente quiere disfrutar del espectáculo como para quienes buscan dominar cada circuito.

Una presentación que nunca baja el volumen

Visualmente, Denshattack! es un espectáculo. Su cel shading combina la estética urbana de Jet Set Radio con interfaces cercanas a Persona y la energía exagerada de un anime de acción. Los trenes se deforman al acelerar, las chispas cubren las vías y enormes onomatopeyas aparecen durante los saltos. Undercoders construyó el juego en Unreal Engine 5 y creó miles de elementos visuales para mantener una identidad coherente en regiones que van desde Kyushu y Osaka hasta Tokio y Hokkaido.

Cuando el espectáculo juega en contra

Ese despliegue también provoca algunos inconvenientes. En los escenarios más veloces, los efectos, carteles, indicadores y elementos del entorno compiten por nuestra atención. La cámara adopta ocasionalmente ángulos espectaculares que no siempre son los más útiles para anticipar una bifurcación. El problema disminuye al repetir los recorridos y aprender sus secuencias, pero ciertos errores pueden sentirse más relacionados con la falta de claridad visual que con una mala decisión del jugador.

Una banda sonora para acelerar

La música acompaña perfectamente la energía de cada recorrido. La banda sonora mezcla rock, electrónica, synthwave, funk y melodías propias de una apertura de anime. Entre los artistas involucrados se encuentran DODODO’s, Richard Jacques, Tee Lopes, Andrew One y Sean Bialo. El sonido de los motores, los derrapes y los aterrizajes también aporta una sensación de peso que ayuda a vender la imposible fantasía de controlar una locomotora como si fuera una tabla de skate.

Trenes, pegatinas y coleccionables

A medida que avanzamos podemos adquirir nuevos modelos de trenes y decorarlos con pegatinas. El juego incluye alrededor de 40 vehículos inspirados en ferrocarriles reales de Japón, cada uno acompañado por pequeños cambios en sus características. No estamos ante un sistema de personalización extremadamente profundo, pero sí ante una recompensa atractiva para repetir niveles, buscar coleccionables y adaptar nuestro tren al estilo visual que más nos guste.

Una campaña breve con mucha rejugabilidad

Completar la historia demanda aproximadamente entre ocho y diez horas, aunque esa cifra puede duplicarse con facilidad al perseguir medallas, desafíos y coleccionables. Los niveles suelen durar pocos minutos, por lo que siempre resulta tentador realizar otro intento para mejorar un aterrizaje o enlazar un combo más largo. La estructura puede volverse algo repetitiva al recorrer las diez regiones, pero la variedad de escenarios, jefes y situaciones evita que el viaje pierda completamente su impulso.

Conclusión de CDF Gaming

Denshattack! es una de esas ideas que parecen imposibles hasta que alguien decide ejecutarlas con absoluta convicción. Su mezcla de plataformas, skate y acción ferroviaria produce una experiencia frenética, original y repleta de personalidad. No todo funciona perfectamente: la cámara puede complicar algunos movimientos, el exceso visual perjudica ocasionalmente la lectura de los escenarios y la historia se sostiene más por su carisma que por su profundidad.

Sin embargo, cuando sus sistemas encajan, el resultado es fantástico. Encadenar un derrape perfecto, saltar hacia una vía lateral, grindear sobre una estructura y aterrizar mientras el tren recupera velocidad transmite una satisfacción difícil de encontrar en otros títulos. Undercoders no se limitó a realizar una parodia de Tony Hawk con ferrocarriles, sino que construyó un arcade con identidad propia, accesible para completar pero muy exigente al momento de dominarlo.

Nota del redactor

9 / 10