Una propuesta que deja algunas dudas.

Legacy of Kain: Ascendance llegó en 2026 con una mezcla de expectativa, curiosidad y bastante cautela. La franquicia venía de años de silencio y, después de los remasters de Soul Reaver 1 & 2 y Defiance, muchos esperaban que el regreso de Nosgoth se sintiera a la altura de un nombre tan pesado dentro de la historia del gaming. Esta nueva entrega, disponible en PS5, PC, Xbox Series X|S, Switch y Switch 2, opta por un camino inesperado: una aventura de acción en 2D con estética retro, foco muy marcado en la historia y una estructura mucho más modesta de lo que varios fans probablemente imaginaban. En mi caso, lo jugué en Nintendo Switch 2, donde se deja disfrutar, pero sin ocultar varias de sus limitaciones.

Una vuelta a Nosgoth con sabor raro

Hay algo que Ascendance logra desde el arranque: despertar esa sensación de estar otra vez frente a una saga con identidad. Los nombres, el tono, el universo y ciertos diálogos remiten de inmediato a ese mundo oscuro, trágico y solemne que hizo tan especial a Legacy of Kain. El problema es que esa primera impresión no tarda en chocar con la realidad del juego. Más que una gran resurrección de la franquicia, da la sensación de ser un proyecto pequeño, contenido y bastante más ambicioso en lo narrativo que en lo jugable.

No es necesariamente malo que haya elegido una escala menor. El tema es que el juego parece no terminar de decidir qué quiere ser. No es un metroidvania profundo, no es una aventura de acción especialmente pulida y tampoco termina de funcionar como punto de entrada ideal para nuevos jugadores. Está en un terreno medio un poco incómodo, donde lo mejor que tiene convive con varias decisiones difíciles de defender.

Historia

La narrativa es, sin dudas, el aspecto más fuerte de Ascendance. La propuesta se mete en un tramo de la cronología ubicado entre Blood Omen y Soul Reaver, y busca expandir el trasfondo de Raziel desde una perspectiva distinta. Sobre el papel, la idea suena interesante: profundizar en el personaje, explorar otras etapas de Nosgoth y sumar nuevas capas al lore de una saga que siempre se destacó justamente por su densidad argumental.

Ahora bien, que la historia sea lo mejor del juego no significa que esté exenta de problemas. Al contrario: el guion propone elementos que pueden resultar atractivos para algunos jugadores, pero también introduce cambios y reinterpretaciones del lore que seguramente van a generar rechazo entre los fans más duros. Hay decisiones narrativas que se sienten como una reescritura retroactiva bastante evidente, y eso le quita parte de la ambigüedad y del misterio que definían a ciertos personajes en las entregas clásicas.

Aun con eso, el relato mantiene un tono sombrío, teatral y cargado de diálogos intensos que sí recuerdan al espíritu de la saga. No llega al nivel de excelencia de los originales, pero tiene momentos logrados y cierta seriedad que lo salva bastante. El gran problema es que, lejos de ser una precuela accesible, el juego puede volverse confuso para cualquiera que no venga con bastante contexto encima. Es decir: como historia puede interesar, pero no necesariamente funciona como puerta de entrada.

Gameplay

Acá es donde Legacy of Kain: Ascendance más flojea. La base jugable es la de un juego de acción en 2D muy simple, centrado en combates, plataformas y un progreso bastante lineal. Controlamos a tres personajes, cada uno con alguna particularidad, pero el uso que el juego hace de esas diferencias es limitado. Nunca termina de construir mecánicas realmente ricas o combinaciones que sorprendan. Más bien da la sensación de que cada habilidad aparece porque tiene que estar, no porque el diseño del juego la aproveche de manera creativa.

El combate gira mucho alrededor de ataques básicos, parries y lectura de patrones enemigos. En teoría suena correcto, pero en la práctica se vuelve repetitivo bastante rápido. Los enemigos no muestran una gran variedad de comportamientos, así que el sistema se agota antes de tiempo. Encima, hay picos de dificultad medio mal balanceados, sobre todo en ciertos jefes, que no se sienten como un desafío justo sino como una suba brusca en un juego que venía planteando otra cosa.

Las secciones de plataformas tampoco levantan demasiado. Son funcionales, cumplen, pero no mucho más. Saltar, apoyarse en paredes, agarrarse de bordes y avanzar entre obstáculos no llega a generar situaciones memorables. Incluso cuando el juego intenta meter variedad con algunos momentos puntuales en otra perspectiva o con pequeños acertijos, esas ideas aparecen tan poco que terminan pareciendo apenas un amague de algo que podría haber estado bastante mejor desarrollado.

Gráficos y ambientación

Visualmente, el juego apuesta por una estética retro en 2D que tiene sus aciertos y sus altibajos. Hay escenarios que consiguen transmitir bien esa decadencia gótica tan propia de Nosgoth, con una atmósfera oscura y una identidad bastante marcada. En esos momentos, Ascendance logra recordar por qué esta saga tenía una personalidad tan fuerte.

Pero no todo mantiene el mismo nivel. Hay tramos donde el apartado visual se siente más genérico o menos trabajado, como si la ambientación dependiera más del peso de la franquicia que de lo que realmente muestra en pantalla. El diseño de personajes es aceptable y algunos videos o secuencias cumplen, aunque sin deslumbrar. En Switch 2 el juego se deja jugar bien, pero justamente por su propuesta modesta tampoco estamos ante una vidriera técnica ni mucho menos.

Sonido

Si hay un apartado que ayuda muchísimo a sostener la experiencia, es el sonoro. Las voces y el tono de los diálogos aportan bastante para que uno vuelva a sentir algo del espíritu clásico de Legacy of Kain. Esa impronta medio shakesperiana, solemne y oscura sigue teniendo fuerza, y es una parte clave de por qué la historia entra mejor de lo que quizás entraría solo en texto.

La música también acompaña bien. Tal vez no estemos ante una banda sonora inolvidable dentro del género, pero sí cumple una función importante a la hora de reforzar la atmósfera. En un juego donde el gameplay no termina de despegar, el audio hace bastante trabajo pesado para que el conjunto no se derrumbe.

Duración, rejugabilidad y dificultad

Uno de los puntos que más ruido hace es su duración. Ascendance es una experiencia muy breve, de alrededor de tres horas, quizás algo más si uno se detiene a buscar secretos o completar todo. Para algunos esto puede jugar a favor, porque evita que sus limitaciones se vuelvan todavía más pesadas. Pero también deja la sensación de que todo termina justo cuando debería empezar a desarrollar mejor sus ideas.

La rejugabilidad tampoco parece ser uno de sus grandes atractivos. Más allá del interés por revisitar ciertos pasajes narrativos o sacar algunos coleccionables, no hay demasiado incentivo real para volver. Y en cuanto a la dificultad, el juego ofrece opciones, pero el balance general no termina de convencer: o se vuelve demasiado liviano, o mete picos frustrantes que no parecen estar del todo bien medidos.

Conclusión de CDF Gaming

Legacy of Kain: Ascendance no es un desastre total, pero tampoco el regreso que muchos soñaban para una saga tan importante. Su mayor virtud está en la narrativa, en el tono, en el peso del universo y en esa capacidad de volver a conectar, aunque sea parcialmente, con la esencia oscura de Nosgoth. El problema es que todo eso queda sostenido sobre una base jugable demasiado simple, poco inspirada y, por momentos, frustrante.

Como experiencia breve y curiosa dentro del universo Legacy of Kain, puede tener cierto valor para el fan que quiera volver a ver a estos personajes y sumergirse otra vez en ese mundo. Pero como videojuego, le cuesta mucho justificar su existencia más allá de la nostalgia. No reinventa nada, no aprovecha del todo sus ideas y deja la sensación de ser una oportunidad desaprovechada. Está lejos de ser el gran renacimiento de la franquicia.

Nota del redactor

5.5 / 10

Deja un comentario