Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties | REVIEW
Un regreso esperado con sabor a clásico moderno.
El 11 de febrero de 2026, Ryu Ga Gotoku Studio y SEGA lanzaron Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties, una puesta al día integral de Yakuza 3 que no solo reimagina la tercera aventura de Kazuma Kiryu, sino que suma un capítulo completamente nuevo centrado en Yoshitaka Mine. Disponible en múltiples plataformas, en nuestro caso lo jugamos en Nintendo Switch 2, donde sorprende por su rendimiento sólido y su portabilidad, ideal para sesiones largas de historia o para grindear misiones secundarias desde el sillón.
La etiqueta “Kiwami” vuelve a estar asociada a una revisión profunda: mejoras visuales con Dragon Engine, ajustes jugables, escenas adicionales y contenido expandido. Pero también, como suele pasar con los remakes ambiciosos, trae decisiones que no van a dejar a todos conformes.

Kiryu en Okinawa: proteger, educar y pelear
La historia retoma el arco más humano de Kiryu. Lejos de la vorágine constante de Kamurocho, el Dragón de Dojima intenta sostener el orfanato Morning Glory en Okinawa. Este contraste entre la vida tranquila junto a los chicos y el inevitable regreso al conflicto yakuza es el corazón emocional del juego.
El remake profundiza mucho más en el vínculo con los niños. Ahora cada uno tiene pequeños arcos individuales que se desarrollan a través de tareas cotidianas: ayudarlos con problemas escolares, conflictos personales o simplemente acompañarlos en su crecimiento. Se agregaron nuevas escenas que refuerzan la sensación de familia, algo que en el original quedaba más diluido entre conspiraciones y traiciones.
En paralelo, la amenaza que se cierne sobre Okinawa y el Clan Tojo vuelve a poner a Kiryu en el centro de una trama política, empresarial y criminal cargada de tensión. Sin entrar en spoilers, esta versión potencia el dramatismo con nuevas secuencias que recontextualizan ciertos momentos clave.

Okinawa y Kamurocho como nunca antes
Ver Okinawa con el Dragon Engine es, sencillamente, espectacular. La luz, el mar, la arquitectura más baja y relajada contrastan con la densidad urbana de Tokio. En Switch 2 el rendimiento es estable, con tiempos de carga mínimos y una resolución que, sin alcanzar lo que ofrecen PS5 o PC, mantiene el nivel visual más que digno.
Eso sí, hay decisiones discutibles. Algunas zonas fueron recortadas o no se expandieron tanto como uno podría esperar en 2026. Se suman interiores sin transiciones —algo muy bienvenido— pero el mapa no crece demasiado. Kamurocho, por su parte, conserva su esencia, con mejoras en iluminación y densidad de NPCs.
Combate renovado y más agresivo
Uno de los mayores avances está en el sistema de combate. El gran problema del Yakuza 3 original era la excesiva defensa enemiga en dificultades altas. Acá se corrigió: los rivales son más dinámicos, atacan con variedad y obligan a usar esquivas, agarres y Heat Actions con más inteligencia.
Kiryu ahora cuenta con dos estilos principales que comparten un árbol de habilidades unificado. El nuevo estilo Ryukyu mezcla artes marciales con el uso fluido de armas cuerpo a cuerpo, integradas directamente en combos específicos. Es ágil, contundente y muy satisfactorio.
La lista de entrenamiento reemplaza al clásico listado de completado, otorgando puntos que se invierten en mejoras. Esto le da una progresión más clara y menos caótica, aunque algunos fans pueden extrañar el sistema anterior.
El Morning Glory como metajuego central
El orfanato ya no es solo un escenario narrativo: es un sistema jugable. Gestionar recursos, intercambiar bienes con vecinos, pescar, cocinar o coser forman parte de una economía pequeña pero constante que sostiene el lugar.
No es un simulador profundo, pero funciona como loop secundario que conecta con el tono humano de la historia. Ayudar a los chicos desbloquea escenas adicionales que enriquecen la narrativa. En Switch 2, estas tareas cortas son perfectas para sesiones portátiles.
También vuelve el clásico aluvión de minijuegos, con novedades y regresos inesperados (incluyendo contenido retro). Sin embargo, algunas ausencias pesan, especialmente para quienes amaban ciertas actividades icónicas del original.
Dark Ties: el ascenso de Mine
Dark Ties se presenta como una experiencia independiente desde el menú principal. Funciona casi como un “Gaiden” centrado en Yoshitaka Mine, expandiendo su pasado, su caída empresarial y su inmersión en el mundo yakuza.
Su combate, inspirado en el boxeo, se siente más directo y técnico. Mine prioriza golpes rápidos, esquivas y presión constante, diferenciándose del estilo más pesado de Kiryu. Narrativamente, este capítulo agrega capas fundamentales al antagonista, mostrando su ascenso dentro del Clan Tojo y su relación con figuras clave.

El resultado es un complemento que eleva el paquete completo. Mine deja de ser solo “el villano” para convertirse en un personaje trágico con motivaciones más claras. Sin entrar en detalles sensibles, Dark Ties revaloriza varios momentos del juego principal.
Contenido abundante… pero con altibajos
La cantidad de contenido secundario es enorme. Historias inéditas conviven con misiones clásicas, y hay un nuevo modo de gestión de banda que propone enfrentamientos multitudinarios. Sin embargo, este sistema puede volverse repetitivo. La progresión no tiene demasiada profundidad estratégica y las batallas tienden a sentirse similares con el paso de las horas.
Además, algunas decisiones creativas generan polémica: cambios de casting, ajustes en ciertas escenas y la eliminación de elementos muy queridos por los fans más veteranos. No todo lo nuevo supera a lo viejo.
Localización y accesibilidad
Un punto muy fuerte es la localización completa al castellano en textos. Para quienes vienen siguiendo la saga en español, es un salto enorme en accesibilidad. La interfaz está bien adaptada y la experiencia en Switch 2 es cómoda tanto en modo portátil como en dock.

Conclusión de CDF Gaming
Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties es un remake ambicioso que potencia el costado más humano de Kiryu y le da a Mine el protagonismo que siempre mereció. Visualmente renovado, con un combate mucho más dinámico y una enorme cantidad de contenido, es una experiencia robusta y cargada de horas.
Sin embargo, no es una reinterpretación 100% perfecta. Algunos recortes, cambios discutibles y sistemas secundarios algo repetitivos impiden que alcance el consenso absoluto que lograron otros Kiwami. Aun así, como paquete completo —especialmente con Dark Ties— es una entrega fundamental para los fans y una puerta interesante para quienes ya vienen recorriendo la saga.
En Nintendo Switch 2 se disfruta de manera fluida y versátil, ideal para un juego tan denso y lleno de actividades.
Nota del redactor
8,5 / 10
