DRAGON QUEST VII Reimagined | REVIEW
Un clásico que vuelve a izar velas.
El 5 de febrero de 2026 se lanzó Dragon Quest VII Reimagined, desarrollado por Square Enix junto a HEXADRIVE Inc. y publicado por Square Enix para PS5, Xbox Series X|S, PC, Nintendo Switch y Switch 2. No estamos ante un simple lavado de cara: esta versión toma el monumental RPG original de PlayStation (2000) y lo reconstruye desde sus cimientos, respetando su esencia pero adaptándolo a los estándares actuales. Desde CDF Gaming ya estuvimos probando este importante proyecto y acá les contamos la posta.
El RPG de las mil islas
La premisa sigue siendo tan poderosa como hace 25 años. Encarnamos a un joven hijo de pescadores que vive en la tranquila isla de Estarda, convencido de que el mundo no puede terminar ahí. Junto a sus amigos de la infancia, descubre el Santuario Místico y una serie de fragmentos de piedra que permiten viajar al pasado. Allí se revela la verdad: el mundo estuvo compuesto por múltiples islas, selladas por una fuerza maligna y borradas del presente.
La estructura narrativa se organiza en arcos independientes que funcionan como pequeñas historias autoconclusivas. Cada isla del pasado plantea un conflicto propio —desde tragedias humanas hasta situaciones inquietantemente oscuras— y nuestras acciones determinan cómo renace en el presente. Lo fascinante es que no todo tiene un final feliz: algunas resoluciones son agridulces, aportando una madurez poco habitual en la saga.

Square Enix recortó ciertos tramos densos del original y agregó nuevas escenas y cinemáticas que aportan dramatismo. El resultado es una narrativa más ágil, pero igualmente extensa. Sigue siendo un juego para leer mucho y sumergirse en sus personajes, pero ahora el ritmo está mejor medido y el primer combate no tarda horas en aparecer como ocurría en la versión clásica.
Combate clásico con giro moderno
El sistema de combate mantiene la base por turnos tradicional de la saga, pero introduce mejoras clave. Ahora es posible ajustar la velocidad de batalla, activar combate automático y modificar la dificultad en cualquier momento. Además, si tu nivel supera ampliamente al de los enemigos, podés derrotarlos directamente en el mapa con un ataque preventivo, evitando entrar en la pantalla de combate. Esto agiliza enormemente la experiencia.
La gran novedad es el sistema de “pluriempleo”. Cada personaje puede equipar dos vocaciones simultáneamente, combinando habilidades, conjuros y ventajas pasivas. Esto abre un abanico estratégico enorme: podés mezclar clases ofensivas con soporte, crear híbridos inesperados y experimentar con builds que cambian radicalmente el enfoque de cada batalla.

También se introducen los “dones vocacionales”, habilidades especiales que se activan en situaciones críticas y pueden cambiar el rumbo de un enfrentamiento. Junto a jefes desafiantes y enemigos especiales en el mapa, el sistema logra mantener la tensión pese a las opciones de accesibilidad.
Un mundo reconstruido pieza por pieza
La exploración es uno de los pilares del juego. Buscar fragmentos de piedra para reconstruir tablillas se vuelve casi adictivo. Cada descubrimiento abre un nuevo portal temporal y una historia inédita. El mundo no es gigantesco en escala física, pero sí en contenido y densidad narrativa.
El viaje rápido y la posibilidad de correr desde el inicio reducen la sensación de desgaste. Aun así, hay momentos donde el clásico “ir y venir” de conversaciones puede sentirse repetitivo. No arruina la experiencia, pero deja claro que estamos ante un diseño heredado de otra época.
Como complemento, hay minijuegos, arenas de combate y coleccionables como las clásicas minimedallas. Son detalles que aportan variedad en una aventura que fácilmente puede superar las 50 horas si se juega de manera tradicional.
Gráficos: Un diorama encantador
Uno de los mayores logros de esta versión es su apartado visual. El estilo de diorama convierte cada isla en una maqueta viva, con escenarios coloridos y modelados 3D que respetan fielmente los diseños de Akira Toriyama. La cámara es libre y puede ajustarse para mayor comodidad.

En consolas actuales, el rendimiento es sólido, con tiempos de carga mínimos y una fluidez constante. Es un remake visual completo, pero sin perder la identidad clásica que define a Dragon Quest. Se siente moderno, pero inconfundiblemente tradicional.
Sonido con sabor a tradición intacta
La banda sonora mantiene las composiciones clásicas con arreglos orquestales. Son melodías icónicas que evocan nostalgia instantánea. Tal vez se extraña una apuesta más arriesgada en nuevas piezas, pero la calidad sigue siendo indiscutible.
El agregado de voces en inglés y japonés suma peso a las escenas clave, mientras que la localización al español vuelve a brillar con personalidad propia. Es un trabajo enorme considerando la cantidad de texto que maneja el juego.
Una travesía (muy) extensa
Dependiendo de cómo configures las ayudas de calidad de vida, la duración puede variar notablemente. Con automatizaciones y velocidad alta, ronda las 35-40 horas. Jugado de forma clásica, puede superar ampliamente las 60. El sistema de vocaciones y las múltiples combinaciones invitan a experimentar, aumentando la rejugabilidad.

No es un RPG ligero ni pensado para maratonear sin compromiso. Es una experiencia de largo aliento, ideal para quienes disfrutan perderse semanas enteras en un mundo rico en historias.
Conclusión de CDF Gaming
Dragon Quest VII Reimagined no es un simple remake: es una reconstrucción consciente de lo que fue y lo que puede ser un RPG clásico en 2026. Ajusta el ritmo, moderniza sistemas y pule fricciones sin sacrificar la esencia que lo convirtió en un título monumental. Puede resultar denso para quienes buscan inmediatez, pero para los amantes del género es una obra que demuestra cómo revitalizar un juego de 25 años sin traicionar su identidad.
Es, en definitiva, una aventura enorme, emotiva y estratégica que honra el legado de Dragon Quest mientras lo adapta con inteligencia a la actualidad.
Nota del redactor
9/10
