Un nuevo viaje HD-2D con alma tradicional.

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales llegó el 18 de junio de 2026 a PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC, con Square Enix y Claytechworks detrás del desarrollo. Rápidamente podemos darnos cuenta que se presenta como un action RPG de estética HD-2D creado bajo el paraguas de los responsables de Octopath Traveler y Bravely Default, pero esta vez dejando atrás el combate por turnos para apostar por acción en tiempo real, exploración, mazmorras y una aventura que atraviesa distintas eras. En mi caso, lo jugué en PS5 Pro, una versión que se luce especialmente por su limpieza visual, fluidez y tiempos de carga muy ágiles.

Una historia sencilla, pero con buen espíritu aventurero

Acá hay muchísima inspiración en los clásicos Zeldas (y nosotoros, ¡felices!) porque la aventura sigue a Elliot, un joven explorador acompañado por Faie, una hada que no solo cumple el rol de compañera narrativa, sino también de apoyo dentro del gameplay. El eje de la trama pasa por una misión que se extiende a lo largo de mil años, con viajes entre cuatro eras distintas que permiten entender cómo el mundo fue cambiando, qué heridas quedaron abiertas y qué secretos se esconden detrás de la historia de Philabieldia. No estamos ante una narrativa compleja ni llena de giros demoledores, pero sí frente a una historia cálida, directa y con ese tono de cuento fantástico que funciona muy bien para una aventura de este estilo.

El encanto está en salir a explorar

Lo mejor de The Adventures of Elliot aparece cuando el juego nos suelta en su mundo y nos invita a mirar cada rincón. Hay cofres escondidos, caminos alternativos, pequeñas zonas bloqueadas que más adelante se abren con nuevas herramientas y una estructura que recuerda mucho a los clásicos action RPG de vista cenital. No es un mundo abierto gigante ni pretende serlo: su gracia está en sentirse compacto, reconocible y lleno de recompensas chicas pero constantes. Cada nueva habilidad genera esa clásica sensación de “ahora puedo volver a ese lugar que antes no podía atravesar”, y eso sostiene muy bien el ritmo.

Un combate más ágil de lo esperado

El salto al combate en tiempo real le sienta muy bien a la fórmula HD-2D. Elliot puede atacar, esquivar, usar distintas armas y apoyarse en las habilidades de Faie para resolver situaciones tanto ofensivas como defensivas. El combate no busca ser un soulslike ni castigar cada error, pero sí exige estar atento a patrones enemigos, posicionamiento y tiempos de reacción. Las peleas contra jefes son de los puntos más entretenidos: tienen lectura clara, buenos momentos de presión y rara vez caen en esa frustración artificial de fases eternas o invulnerabilidades mal medidas.

Faie, entre ayuda real y exceso de charla

Faie es una compañera útil, especialmente porque sus habilidades permiten complementar las acciones de Elliot en combate y exploración. El problema es que por momentos habla demasiado, interrumpe el flujo y explica cosas que el jugador ya entendió. No llega a arruinar la experiencia, pero sí puede cansar en sesiones largas. Aun así, cuando el diseño la integra bien, funciona como una extensión natural del personaje principal y le da una identidad propia al sistema de habilidades.

Mazmorras clásicas, accesibles y bien medidas

Los dungeons son uno de los grandes pilares que sostienen esta obra. Tienen puzzles, enemigos, llaves, atajos y jefes finales, con una estructura muy reconocible para quienes crecieron jugando aventuras de Link o RPGs de acción de los 90. No son laberintos complejos ni rompecabezas especialmente difíciles, pero están bien diseñadas, tienen buen ritmo y evitan hacerse pesadas. El juego prefiere la fluidez antes que la frustración, y eso hace que avanzar sea siempre placentero, aunque algunos jugadores más veteranos quizá extrañen un poco más de desafío en sus puzzles.

El HD-2D sigue evolucionando

Visualmente, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es precioso. Square Enix ya convirtió el HD-2D en una marca registrada, pero acá el estilo gana muchísimo con escenarios más tridimensionales, iluminación marcada, partículas, profundidad de campo y una dirección artística que logra que cada zona parezca una maqueta viva. En PS5 Pro, la imagen es muy limpia y el rendimiento se mantiene sólido. La ficha oficial marca que la versión de PS5 apunta a resolución de hasta 3840×2160 y 60 fps, mientras que análisis técnicos destacan a PS5 Pro como una de las mejores versiones para jugar en TV.

Sonido correcto, música con aroma a fantasía clásica

La banda sonora acompaña muy bien el tono aventurero del juego. Hay melodías tranquilas para los pueblos, temas más tensos para mazmorras y composiciones heroicas para los momentos importantes. No todas las piezas quedan grabadas en la cabeza, pero el conjunto funciona y refuerza esa sensación de estar jugando una aventura clásica modernizada. Los efectos de combate también cumplen: golpes, magia, pasos y criaturas tienen buena presencia, aunque sin llegar a ser un apartado sonoro sobresaliente.

Dificultad amable, pero no automática

The Adventures of Elliot no es un juego difícil, pero tampoco se juega solo. La curva está pensada para que cualquiera pueda avanzar, aprender las mecánicas y disfrutar de la exploración sin trabarse demasiado. Los jefes pueden castigar si uno se confía, pero el juego suele ser justo con sus ventanas de ataque y defensa. La dificultad está más cerca de una aventura accesible que de un RPG exigente, lo cual le queda bien al tono general, aunque puede dejar con ganas de más a quienes busquen un reto más pesado.

Rejugabilidad y contenido secundario

La estructura con distintas eras ayuda bastante a la rejugabilidad. Volver a zonas ya visitadas y encontrar nuevos secretos le da una segunda capa al mapa, especialmente para quienes disfrutan completar todo. Hay misiones secundarias, objetos opcionales, armas para descubrir y contenido que premia al jugador curioso. No es un RPG interminable, pero sí tiene suficiente contenido para justificar explorar más allá del camino principal.

Conclusión de CDF Gaming

Me encantó este trabajo de Square Enix. Podría resumir en que esta es una aventura encantadora, prolija y muy disfrutable. No reinventa el género ni tiene la historia más impactante del año, pero entiende muy bien qué quiere ser: un action RPG clásico, accesible, visualmente hermoso y con una exploración que siempre recompensa. En PS5 Pro se disfruta de la mejor manera, con gran calidad de imagen, fluidez estable y una presentación que hace brillar al HD-2D como pocas veces; pero sí es cierto que quizás en Nintendo Switch 2 le saquen su mayor provecho con el aspecto híbrido. Me resulta muy fácil de recomendar para quienes extrañan ese espíritu de rol tradicional con una capa moderna.

Nota del redactor

9 / 10

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