Call of Duty: Modern Warfare 4 | REVIEW
Infinity Ward recupera la esencia de Modern Warfare con una campaña espectacular, un multijugador sólido y un sorprendente debut en Nintendo Switch 2.
Después de más de una década de ausencia, Call of Duty finalmente regresó a una consola de Nintendo. Modern Warfare 4 representa un lanzamiento histórico para Nintendo Switch 2, ya que marca el retorno de una de las franquicias más importantes de los videojuegos desde Call of Duty: Ghosts, publicado para la olvidada Wii U en 2013.
Desarrollado por Infinity Ward, con la colaboración de Digital Legends Entertainment para la versión de Nintendo Switch 2, y publicado por Activision, el título llegó el 23 de octubre de 2026 a PlayStation 5, Xbox Series X|S, PC y la nueva consola de Nintendo.
En CDF Gaming tuvimos la oportunidad de jugarlo en Nintendo Switch 2, una plataforma particularmente interesante para analizar cómo se adapta una experiencia de semejante escala al formato híbrido. El resultado te lo vamos desarrollando.
Una campaña que recupera el espectáculo militar
Modern Warfare 4 continúa los acontecimientos de la reiniciada saga que lleva su nombre, presentando un conflicto internacional que comienza con una invasión norcoreana sobre Corea del Sur. Mientras un grupo de soldados surcoreanos intenta sobrevivir al avance enemigo, el capitán John Price desarrolla una operación clandestina que termina conectándose con una amenaza mucho mayor.

La historia recupera muchachos conocidos como Price y Ghost, pero también introduce nuevos protagonistas que permiten observar el conflicto desde perspectivas diferentes.
Sin entrar en spoilers, la campaña mantiene ese estilo cinematográfico que caracteriza a Infinity Ward. Las misiones alternan enfrentamientos militares a gran escala, infiltraciones, persecuciones y situaciones donde la tensión resulta tan importante como los disparos.
Uno de sus principales aciertos que notás inmediatamente es el ritmo. Prácticamente siempre está sucediendo algo interesante y los escenarios cambian constantemente. Los enfrentamientos en las trincheras coreanas contrastan con operaciones urbanas y secuencias más personales.
Sin embargo, la narrativa continúa dependiendo bastante del conocimiento de las entregas anteriores. Algunos puntos pierden impacto si no estamos familiarizados con la historia reciente de Modern Warfare.
Un gameplay que sigue siendo referencia
El punto más fuerte de Modern Warfare 4 vuelve a encontrarse en sus mecánicas de gunplay. Infinity Ward demuestra que domina como pocos estudios la sensación de utilizar armas de fuego dentro de un videojuego.
Cada arma transmite algo diferente gracias a sus animaciones, recoil, sonido y comportamiento. Los enfrentamientos son rápidos, intensos y ofrecen una respuesta inmediata a nuestras acciones.
El sistema de movimiento también recibió ajustes que permiten desplazarnos con fluidez, deslizarnos, superar obstáculos y reaccionar rápidamente frente a situaciones inesperadas.
Afortunadamente, esta obra encuentra un equilibrio interesante entre movilidad y realismo. No abandona la velocidad característica de Call of Duty, pero tampoco convierte cada enfrentamiento en una sucesión exagerada de movimientos acrobáticos.
La inteligencia artificial cumple correctamente durante la campaña, aunque algunos enemigos continúan mostrando comportamientos previsibles, especialmente cuando nos encontramos en situaciones demasiado guionadas.
El multijugador continúa siendo el protagonista
Como sucede habitualmente con la franquicia, el multijugador representa uno de los mayores atractivos de Modern Warfare 4.
Este llegó con 20 mapas distribuidos entre sus diferentes modalidades, incluyendo 12 escenarios tradicionales de 6 contra 6, cuatro mapas de Gunfight, tres de Ground War y el nuevo Kill Block.
Los modos clásicos, como Duelo por Equipos, Dominio y Buscar y Destruir, mantienen su fórmula habitual. A ellos se suman propuestas como Collateral, que introduce una economía para comprar equipamiento entre rondas.
También resulta interesante Kill Block, una modalidad que utiliza escenarios modulares capaces de modificar su distribución, agregando cierta imprevisibilidad a los enfrentamientos.
Ground War, por su parte, apuesta por batallas de hasta 64 jugadores con vehículos y objetivos distribuidos por mapas considerablemente más grandes.
La variedad es uno de sus puntos fuertes, aunque algunos modos pueden resultar excesivamente caóticos. De todas maneras, el multijugador mantiene esa capacidad de atraparnos durante horas que siempre caracterizó a la franquicia.
DMZ ofrece una alternativa realmente interesante
Una de las incorporaciones más destacadas es el regreso de DMZ, que apuesta por una experiencia de extracción con elementos PvPvE.
En esta modalidad ingresamos a una extensa zona de conflicto donde debemos completar objetivos, enfrentarnos a enemigos controlados por la inteligencia artificial y sobrevivir a otros jugadores.
La clave está en conseguir equipamiento y abandonar el territorio antes de perder nuestros recursos.
El escenario de Hajin ofrece diferentes actividades, misiones y oportunidades de exploración. Cada incursión puede desarrollarse de manera completamente distinta dependiendo de nuestras decisiones.
Es una propuesta que funciona especialmente bien cuando jugamos acompañados, aunque también permite participar individualmente.
DMZ aporta una alternativa más estratégica frente a la intensidad constante del multijugador tradicional y constituye uno de los componentes con mayor potencial de crecimiento.

Nintendo Switch 2 sorprende, pero tiene limitaciones
Probablemente, el apartado más interesante de nuestra experiencia sea el rendimiento en Nintendo Switch 2.
La adaptación consigue trasladar prácticamente toda la experiencia de Modern Warfare 4 sin eliminar sus principales modalidades, algo que merece reconocimiento considerando la diferencia de potencia respecto de PlayStation 5, Xbox Series X y PC.
La campaña apunta a los 30 fps, una decisión comprensible para conservar la calidad visual y la complejidad de los escenarios.
En el multijugador se prioriza una mayor fluidez, con objetivos de rendimiento superiores según la modalidad y la configuración de juego.
Naturalmente, existen sacrificios gráficos importantes. La resolución y la nitidez pueden verse comprometidas, algunas texturas presentan menor definición y determinados efectos visuales resultan más modestos que en otras plataformas.
También se perciben diferencias en la distancia de dibujado y en la calidad de ciertos elementos secundarios.
Sin embargo, el resultado general es positivo. La posibilidad de disfrutar una campaña de estas características en formato portátil representa un atractivo considerable.
No estamos frente a la versión técnicamente superior, pero sí ante una adaptación competente que conserva la identidad de Call of Duty.
Controles adaptados a la consola de Nintendo
Otro aspecto destacable es la incorporación de diferentes alternativas de control.
Además del esquema tradicional mediante los sticks, Modern Warfare 4 permite utilizar el giroscopio para realizar ajustes precisos al apuntar.
También incorpora compatibilidad con el modo mouse de los Joy-Con 2, una característica particularmente interesante para quienes prefieren una experiencia más cercana a los shooters de PC.
Estas posibilidades permiten personalizar considerablemente la manera de jugar y representan un diferencial frente a las versiones tradicionales de consola.
Por supuesto, adaptarse al movimiento mediante giroscopio requiere práctica, pero puede convertirse en una herramienta útil.
También se ofrece juego cruzado y progresión compartida entre plataformas, evitando que la comunidad de Nintendo Switch 2 quede aislada del resto de los jugadores.
Un apartado audiovisual que mantiene la intensidad
Modern Warfare 4 conserva la espectacularidad audiovisual característica de Infinity Ward.
Las explosiones, los efectos de iluminación, las animaciones de las armas y los escenarios destruidos contribuyen a generar una atmósfera bélica convincente.
La dirección artística apuesta por una estética militar relativamente realista, acompañada de secuencias cinematográficas que buscan transmitir constantemente la magnitud del conflicto.
En Switch, algunas de estas características pierden definición, especialmente cuando se compara directamente con las versiones de mayor potencia.
El sonido, en cambio, continúa siendo uno de sus grandes protagonistas.
Los disparos presentan un impacto contundente, las explosiones transmiten una sensación convincente de potencia y los efectos ambientales ayudan a identificar amenazas durante los enfrentamientos.
Las actuaciones de voz también cumplen un papel importante, especialmente en las secuencias narrativas protagonizadas por Price y los nuevos personajes.
La música acompaña correctamente los momentos de mayor tensión, aunque generalmente queda en segundo plano frente al protagonismo de los efectos sonoros.

Duración, progresión y contenido
La campaña principal puede completarse aproximadamente entre seis y ocho horas, dependiendo de la dificultad seleccionada y nuestro ritmo de juego.
No es una aventura particularmente extensa, pero su estructura cinematográfica consigue mantener el interés durante prácticamente todo el recorrido.
La verdadera longevidad se encuentra en el multijugador y DMZ.
El sistema de progresión incluye numerosas armas, accesorios, desafíos y elementos cosméticos desbloqueables.
Gunsmith permite modificar diferentes componentes del armamento, incluyendo miras, cañones, cargadores y accesorios que afectan directamente el comportamiento de cada arma.
A esto se suma el sistema de Prestigio, que recompensa a quienes decidan continuar avanzando después de alcanzar los niveles principales.
Como aspecto negativo, la presencia de pases de batalla y contenidos adicionales de pago mantiene algunas de las características más discutibles del modelo comercial de Call of Duty.
También hay que considerar el considerable espacio de almacenamiento que requiere esta obra en Nintendo Switch 2, un factor importante para quienes utilizan principalmente la memoria interna de la consola.
Conclusión de CDF Gaming
Call of Duty: Modern Warfare 4 representa un regreso convincente para una franquicia que necesitaba recuperar parte de su identidad.
Nuestra experiencia en Nintendo Switch 2 también deja sensaciones positivas. Aunque las limitaciones gráficas y de rendimiento son evidentes, la adaptación demuestra que es posible trasladar una producción de esta magnitud al formato híbrido sin sacrificar sus características fundamentales.
MW 4 consigue recuperar buena parte de lo que hizo grande a Call of Duty: combates hollywoodenses, momentos espectaculares y un multiplayer capaz de mantenernos viciando durante muchísimo tiempo.
Para los usuarios de Nintendo Switch 2, además, representa el comienzo de una nueva etapa para la franquicia.
Nota del redactor
8.5 / 10
