DualSense Edge | REVIEW
Probamos durante varias semanas el joystick premium de PlayStation 5 y descubrimos que, una vez configurado a nuestro gusto, volver al DualSense convencional cuesta bastante más de lo esperado.
El DualSense llevado a una categoría premium
Sony tardó bastante en meterse de lleno en el terreno de los controles “Pro”, pero cuando finalmente lo hizo con el DualSense Edge decidió mantener prácticamente intacta la identidad de uno de los mejores joysticks que tuvo PlayStation. A simple vista puede parecer simplemente una versión más sofisticada del DualSense tradicional, aunque alcanza con pasar unas horas configurándolo y utilizándolo en diferentes géneros para entender que la propuesta va bastante más allá de algunos botones adicionales.
Durante nuestras pruebas lo utilizamos junto a PlayStation 5 Pro en títulos como Final Fantasy VII Rebirth, Marvel’s Wolverine y varios juegos de acción, carreras y shooters. La conclusión apareció rápido: no es un accesorio imprescindible para todo gamer, pero sí uno de esos periféricos que empiezan a justificar su precio cuando realmente aprovechamos sus posibilidades.
Una base conocida que sigue funcionando excelente
El DualSense Edge conserva todo aquello que convirtió al DualSense convencional en uno de los elementos más distintivos de PlayStation 5. La respuesta háptica sigue siendo excelente, los gatillos adaptativos continúan teniendo un papel fundamental en aquellos juegos que los utilizan correctamente y el diseño general mantiene una ergonomía que, al menos en nuestro caso, resulta cómoda incluso durante sesiones prolongadas.
Sony no buscó canibalizarse con este nuevo control sino construir sobre una base que ya funcionaba. Por eso, el Edge se siente inmediatamente familiar. La distribución de botones es prácticamente idéntica, el touchpad continúa en el centro y las dimensiones generales no se alejan demasiado de lo que ya conocemos. El cambio aparece cuando empezamos a mirar los pequeños detalles.
Los botones traseros cambian la forma de jugar
Una de las principales diferencias está en los botones posteriores configurables. Podemos instalar distintos tipos de palancas y asignarles prácticamente cualquier acción del joystick.
Esto puede parecer una mejora menor hasta que empezamos a utilizarla en juegos rápidos. Poder saltar, esquivar, cambiar de arma o ejecutar determinadas acciones sin retirar los pulgares de los sticks termina teniendo un impacto real sobre la comodidad y la precisión.
En títulos de acción como Marvel’s Wolverine, por ejemplo, resulta particularmente útil mantener siempre el control de la cámara mientras realizamos movimientos defensivos o acciones secundarias. Algo similar ocurre en shooters competitivos, donde cada milisegundo cuenta y mover el pulgar desde el stick derecho hasta los botones frontales puede marcar una diferencia.
No estamos hablando necesariamente de convertirnos en jugadores profesionales. La ventaja principal es más sencilla: la interacción termina siendo más natural.
Los gatillos ajustables son una función pequeña pero adictiva
En la parte posterior también encontramos interruptores que permiten modificar físicamente el recorrido de los gatillos L2 y R2. Tenemos diferentes niveles disponibles y podemos reducir considerablemente la distancia necesaria para activarlos.
En shooters esto funciona especialmente bien. Con un recorrido más corto, disparar se siente mucho más inmediato. En cambio, para juegos de carreras o títulos que aprovechan intensamente los gatillos adaptativos, probablemente queramos mantener el recorrido completo.
Es uno de los elementos que mejor refleja la filosofía del Edge: no existe una configuración perfecta para todo. La gracia está en adaptarlo a cada juego.
Configurar perfiles es posiblemente su mayor fortaleza
PlayStation 5 permite configurar múltiples perfiles directamente desde el sistema. Podemos modificar la asignación de botones, sensibilidad de los sticks, zonas muertas y otros parámetros para crear configuraciones específicas según el título.
Esto significa que podemos tener un perfil diseñado para un shooter, otro para un RPG y otro completamente diferente para un juego de carreras. Cambiar entre ellos es rápido y no obliga a navegar constantemente por menús interminables.
En nuestro caso, esta fue una de las características que más terminamos utilizando. La posibilidad de ajustar el comportamiento del stick derecho para conseguir movimientos de cámara más rápidos o modificar la respuesta del izquierdo dependiendo del juego ayuda a que el Edge deje de sentirse como un simple DualSense con botones extra.
Es literalmente un control que podemos moldear según nuestras preferencias.
Los sticks intercambiables también suman
El DualSense Edge permite cambiar las tapas de los sticks y elegir entre diferentes formatos y alturas. Es una característica conocida dentro de los joysticks competitivos, pero sigue siendo muy útil.
Un stick más alto puede facilitar movimientos pequeños y precisos con la cámara, mientras que uno más bajo puede resultar más cómodo para acciones rápidas. Todo depende del tipo de juego y, principalmente, de la preferencia personal.
Nuevamente, la clave está en que Sony no intenta decirnos cómo tenemos que utilizar el control. Nos ofrece herramientas y somos nosotros quienes decidimos cómo combinarlas.
Los módulos reemplazables son una idea excelente
Probablemente una de las decisiones de diseño más interesantes del DualSense Edge sea permitir reemplazar individualmente los módulos de los sticks.
El joystick puede abrirse mediante un mecanismo frontal y cada módulo analógico puede retirarse sin necesidad de desmontar completamente el control. Si algún día aparece drift o uno de los sticks comienza a funcionar mal, podemos reemplazar esa pieza en lugar de cambiar todo el joystick.
En una industria donde el desgaste de los sticks analógicos se convirtió en una preocupación habitual, resulta difícil no valorar esta decisión. Nos gustaría que fuera una característica estándar en más controles.
La sensación de construcción es realmente premium
El Edge transmite una sensación de producto de gama alta desde el primer momento. Los materiales, pequeños detalles de terminación y elementos adicionales ayudan a diferenciarlo del control estándar.
El grip es ligeramente distinto, algunas superficies utilizan terminaciones específicas y el peso adicional puede sentirse apenas lo levantamos. Personalmente, ese peso nos resultó agradable porque transmite una sensación de mayor solidez, aunque quienes prefieran controles muy livianos pueden tardar algunas horas en acostumbrarse.
El paquete además incluye un estuche rígido para transportarlo junto con sus accesorios, algo particularmente práctico teniendo en cuenta que estamos frente a un producto pensado para personalizarse constantemente.
La batería sigue siendo su principal debilidad
No todo es perfecto. El gran punto débil del DualSense Edge continúa siendo la autonomía.
El conjunto de funciones, sumado a su diseño interno, hace que la duración de batería sea inferior a la de un DualSense convencional. Para sesiones normales puede no convertirse en un problema demasiado grave, especialmente porque incluye un cable USB suficientemente largo como para continuar jugando conectado, pero considerando que estamos ante un accesorio premium esperábamos una mejora importante en este apartado.
Paradójicamente, estamos frente a un control pensado para jugadores intensivos que probablemente tengan que cargarlo con mayor frecuencia.
El precio es alto, pero hay que entender qué estamos comprando
DualSense Edge es considerablemente más caro que un DualSense convencional. Si solamente queremos jugar campañas, disfrutar experiencias ocasionales o simplemente encender la consola durante algunas horas por semana, es difícil justificar la inversión.
La ecuación cambia si utilizamos PlayStation 5 como nuestra plataforma principal, jugamos títulos competitivos o sencillamente disfrutamos personalizando cada aspecto de nuestra experiencia.
No estamos pagando exclusivamente por mejores materiales. Pagamos por los botones traseros, los gatillos ajustables, los perfiles, la configuración avanzada de sticks, los módulos reemplazables y un ecosistema completo pensado para adaptar el mando.
Ahí es donde el precio empieza a tener sentido.
Una combinación ideal con PS5 Pro
Después de utilizarlo junto a PS5 Pro durante varias semanas, sentimos que ambos productos siguen una filosofía bastante parecida.
PS5 Pro está dirigida al jugador que quiere obtener la mejor versión posible de cada juego en consola. DualSense Edge apunta exactamente al mismo perfil, pero desde el lado del control.
La diferencia frente al DualSense estándar tampoco siempre aparece inmediatamente. Podemos jugar durante unos minutos y preguntarnos por qué necesitamos algo más. Pero después configuramos botones posteriores, ajustamos gatillos, armamos nuestros perfiles y pasamos varias semanas utilizándolo.
Ahí aparece el problema.
Volver atrás empieza a sentirse como perder herramientas.
Conclusión de CDF Gaming
DualSense Edge no reemplaza al excelente DualSense convencional para la mayoría de los jugadores, pero sí consigue ofrecer una vivencia claramente superior para quienes estén dispuestos a aprovechar sus posibilidades.
Los botones traseros cambian nuestra forma de interactuar con determinados juegos, los perfiles permiten adaptar rápidamente el joystick a distintos géneros, los gatillos ajustables funcionan de maravilla y la posibilidad de reemplazar módulos analógicos es una decisión que debería convertirse en estándar.
Su precio elevado y una autonomía mejorable impiden recomendarlo indiscriminadamente. Sin embargo, después de varias semanas de uso, entendimos mejor cuál es su verdadero atractivo: no intenta transformar la experiencia de PlayStation 5 con una función revolucionaria, sino mejorar pequeñas cosas constantemente.
Y cuando todas esas mejoras empiezan a acumularse, el resultado es difícil de ignorar.
Para alguien que juega ocasionalmente, probablemente sea un lujo innecesario. Para quien utiliza PS5 varias veces por semana, disfruta optimizando configuraciones y quiere tener el mejor control disponible dentro del ecosistema PlayStation, DualSense Edge es muchísimo más fácil de recomendar.