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Dune: Awakening | REVIEW

Funcom transforma Arrakis en un enorme sandbox de supervivencia donde el verdadero enemigo no siempre lleva un arma: muchas veces es el propio desierto.

Una nueva oportunidad para despertar en Arrakis

Después de debutar originalmente en PC en junio de 2025, Dune: Awakening prepara finalmente su desembarco en PlayStation 5 y Xbox Series X|S el 22 de septiembre de 2026, con acceso anticipado desde el 17 de septiembre para las ediciones Deluxe y Ultimate. Desarrollado y publicado por Funcom, el estudio detrás de Conan Exiles, esta versión llega acompañada por numerosos ajustes realizados durante el último año, el cierre del primer gran arco argumental y, sobre todo, un modo para un jugador que cambia considerablemente la forma de acercarse a la experiencia.

Un Dune en el que Paul Atreides nunca nació

La historia parte de una idea tan arriesgada como interesante: ¿qué habría ocurrido si Lady Jessica hubiera obedecido a la Bene Gesserit y tenido una hija en lugar de Paul Atreides? Ese pequeño cambio altera por completo la línea temporal conocida. Duke Leto continúa con vida, Atreides y Harkonnen mantienen una feroz guerra por Arrakis y los Fremen prácticamente desaparecieron. Nuestro personaje, creado desde cero, queda envuelto en el misterio de su ausencia mientras intenta comprender su propio lugar dentro de este conflicto. Es una excusa narrativa excelente para explorar personajes, lugares y conceptos reconocibles sin simplemente repetir la novela de Frank Herbert o las películas de Denis Villeneuve.

De prisionero a pieza importante del tablero

La creación del protagonista no se limita a modificar su aspecto. Podemos elegir planeta natal, origen social y, fundamentalmente, un mentor ligado a algunas de las grandes escuelas del Imperio, como Bene Gesserit, Mentat, Swordmaster o Trooper. Esta decisión determina nuestras primeras habilidades, aunque con el avance es posible localizar otros instructores y ampliar considerablemente nuestro repertorio. El sistema consigue que el personaje evolucione de manera bastante orgánica: durante las primeras horas apenas somos alguien intentando conseguir agua y refugio, pero eventualmente terminamos atravesando Arrakis en vehículos avanzados y participando en conflictos de escala mucho mayor.

Sobrevivir antes de conquistar

La supervivencia es el corazón de Dune: Awakening y probablemente su mayor acierto. El agua condiciona prácticamente todas nuestras decisiones. La exposición prolongada al sol puede convertirse rápidamente en un problema, obligándonos a movernos entre zonas de sombra, mejorar nuestro destiltraje y encontrar formas cada vez más eficientes de mantenernos hidratados. Incluso la sangre de enemigos puede convertirse en un recurso aprovechable mediante los dispositivos adecuados. Son sistemas que podrían haberse sentido como simples barras que mantener llenas, pero acá funcionan porque están íntimamente relacionados con la lógica del universo de Dune.

El suelo también quiere matarnos

Desde CDF Gaming aprovechamos bastante el DualSense Edge de PlayStation. Moverse por Arrakis tampoco consiste simplemente en marcar un punto del mapa y caminar hasta él. Cruzar grandes extensiones de arena produce vibraciones capaces de atraer gusanos de arena, transformando algunos desplazamientos aparentemente rutinarios en pequeñas situaciones de tensión. Al principio avanzamos entre formaciones rocosas intentando permanecer el menor tiempo posible sobre terreno abierto. Más adelante aparecen herramientas y vehículos que cambian radicalmente nuestra movilidad, desde motos de arena hasta los espectaculares ornitópteros. Ese crecimiento es uno de los mejores elementos de la progresión: lugares que inicialmente parecían peligrosísimos terminan convirtiéndose en parte habitual de nuestras rutas.

Construir nuestro propio lugar en el desierto

El sistema de construcción es otro de los grandes pilares. Podemos reclamar territorio, levantar refugios pieza por pieza y progresivamente transformarlos en instalaciones mucho más complejas, llenas de almacenamiento, generadores, refinadoras y máquinas de fabricación. La interfaz adaptada al control funciona sorprendentemente bien y colocar paredes, pisos, escaleras o maquinaria resulta bastante intuitivo una vez entendido el sistema. Además, la construcción no es puramente estética: una base organizada permite procesar materiales, fabricar equipamiento superior y prepararnos para expediciones cada vez más largas.

Crafting, exploración y una progresión que siempre ofrece otro objetivo

Recolectar materiales, investigar tecnologías y fabricar nuevos objetos conforma buena parte del ciclo jugable. Comenzamos obteniendo recursos básicos prácticamente con nuestras manos y terminamos necesitando componentes mucho más específicos para vehículos, armas y tecnología avanzada. Existe inevitablemente cierto grinding, especialmente cuando buscamos materiales concretos o queremos avanzar rápidamente entre niveles tecnológicos, pero la sensación de progreso suele compensarlo. El problema aparece cuando algunas misiones vuelven a enviarnos por zonas demasiado conocidas o cuando el objetivo está indicado de manera poco clara, generando recorridos innecesarios.

El combate todavía tiene margen para mejorar

Dune: Awakening combina armas de fuego, combate cuerpo a cuerpo, escudos y habilidades especiales asociadas a nuestro entrenamiento. Los enfrentamientos pueden ser entretenidos, particularmente cuando mezclamos poderes con armas y aprovechamos correctamente el entorno, pero no alcanzan el mismo nivel del sistema de supervivencia. Los enemigos presentan comportamientos bastante básicos y la IA puede reaccionar de maneras extrañas, especialmente en espacios cerrados. El combate melee también se siente algo más rígido que los disparos. Es funcional y mejora al desbloquear nuevas habilidades, pero claramente no es la razón principal por la que recomendaríamos el juego.

La especia debe fluir

Como era de esperar, la especia ocupa un lugar fundamental. No solamente representa un recurso valiosísimo dentro del mundo, sino que también está integrada en nuestra progresión mediante mecánicas relacionadas con la presciencia. Consumirla puede concedernos ventajas, pero también genera tolerancia y síntomas asociados a la abstinencia. Funcom logra así que muchos conceptos emblemáticos de Dune tengan una función concreta dentro del gameplay en lugar de aparecer simplemente como referencias para los fanáticos.

Jugar solo cambia muchísimo la experiencia

Una de las incorporaciones más importantes de esta versión es la posibilidad de afrontar Dune: Awakening íntegramente como una aventura para un jugador. Podemos elegir diferentes niveles de dificultad y modificar individualmente parámetros como la velocidad de recolección, la experiencia obtenida, la durabilidad de los objetos o incluso la presencia de determinadas amenazas. El Desierto Profundo sigue estando disponible y el Landsraad adapta su funcionamiento simulando la participación de otros personajes. Para quienes tenían interés en el universo pero rechazaban su antigua dependencia del multijugador, esta es probablemente la mejora más importante que podía recibir el juego.

El multijugador sigue siendo otra historia

Eso no significa que el componente online haya perdido importancia. Compartir Arrakis con otros jugadores continúa ofreciendo una escala difícil de replicar jugando solos, especialmente al organizar expediciones, construir bases o involucrarse con las facciones Atreides y Harkonnen. Además, el PvP pasó a ser opcional en buena parte de la experiencia, permitiendo acceder al contenido final mediante alternativas PvE. Esta flexibilidad hace que actualmente Dune: Awakening sea mucho menos restrictivo y permite que cada jugador decida cuánto quiere involucrarse con su costado competitivo.

Un Arrakis espectacular y opresivo

Nosotros lo hemos probado en PS5 y, visualmente, Funcom construyó una interpretación espectacular del planeta. No es sencillo conseguir que extensiones gigantescas de arena resulten interesantes, pero la iluminación, las tormentas, las enormes formaciones rocosas y las estructuras desperdigadas por el escenario logran darle identidad. La dirección artística toma elementos familiares de las películas recientes pero consigue mantener cierta personalidad propia. En consolas existen modos de Calidad y Rendimiento, siendo este último nuestra elección preferida por la mayor fluidez. En la build beta encontramos algunas cargas tardías, pequeños problemas visuales y comportamientos extraños puntuales, aunque nada impidió continuar jugando.

El sonido completa la sensación de estar completamente solos

La música sabe cuándo aparecer y cuándo desaparecer para permitir que el viento y el silencio del desierto ocupen el primer plano. Los vehículos, tormentas y especialmente las señales que anticipan la llegada de un gusano tienen enorme presencia sonora. Las actuaciones de voz también acompañan correctamente el tono solemne del universo. Es un apartado menos llamativo que el visual, pero esencial para que atravesar kilómetros de arena consiga resultar inquietante incluso cuando aparentemente no está ocurriendo nada.

Una experiencia exigente pero adaptable

Dune: Awakening requiere paciencia. Las primeras horas son deliberadamente lentas y obligan a comprender sistemas de agua, crafting, construcción y exploración antes de ofrecernos las herramientas más divertidas. Para algunos gamers, ese ritmo puede ser demasiado pausado. La nueva personalización del modo individual, sin embargo, permite reducir bastante la fricción modificando aspectos concretos sin eliminar completamente la sensación de supervivencia. Es una decisión excelente porque hace accesible Arrakis sin obligar a simplificar el diseño para todo el mundo.

Muchísimas razones para seguir jugando

Entre construir una base mejor, descubrir tecnologías, desarrollar nuevas habilidades, conseguir vehículos, experimentar con distintas configuraciones y participar del Landsraad, estamos ante un juego preparado para consumir decenas —o potencialmente cientos— de horas. Quienes simplemente quieran recorrer la historia ahora tienen una alternativa más contenida, mientras que los fanáticos del sandbox pueden convertir Arrakis prácticamente en un segundo hogar. La variedad no evita cierta repetición en actividades avanzadas, pero el volumen de sistemas disponibles resulta considerable.

Conclusión de CDF Gaming

Dune: Awakening encuentra en su llegada a consolas una versión mucho más completa y flexible que aquella que debutó originalmente en PC. Funcom entiende que sobrevivir en Arrakis tiene que ser incómodo, peligroso y fascinante al mismo tiempo, y sus mejores momentos aparecen precisamente cuando estamos calculando cuánta agua nos queda mientras un gusano se acerca bajo nuestros pies. La construcción es profunda, la progresión resulta gratificante y la posibilidad de recorrer toda la experiencia en solitario elimina una de las principales barreras que tenía el proyecto. Aun así, pocas adaptaciones lograron convertir las reglas del universo de Frank Herbert en mecánicas jugables con tanta naturalidad. No es un juego para quien busque acción inmediata, pero aquellos dispuestos a aprender las reglas del desierto encontrarán uno de los survival más particulares de los últimos años.

Nota del redactor

8 / 10

#dune #Dune: Awakening #Funcom
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