PRAGMATA | REVIEW
El largo viaje de Capcom a la Luna.
Después de años de silencio, retrasos y dudas, Pragmata finalmente aterriza en PS5, Xbox Series X|S, PC y Nintendo Switch 2 como una de las nuevas IP más intrigantes de la compañía japonesa. Anunciado originalmente en 2020, el proyecto parecía perdido en el limbo, pero terminó convirtiéndose en una experiencia sólida que, sin romper moldes, demuestra que todavía hay espacio para propuestas AAAs más “clásicas” dentro de la industria actual. Inspirado por ese espíritu experimental de títulos como Vanquish o Lost Planet, Pragmata apuesta por una aventura de acción con identidad propia, apoyada en una narrativa íntima y un sistema jugable distintivo.
Historia: una relación en medio del caos tecnológico
La trama nos pone en la piel de Hugh, un astronauta enviado a investigar una colonia lunar donde algo salió terriblemente mal. En este escenario dominado por inteligencias artificiales fuera de control, el protagonista se encuentra con Diana, una androide con apariencia de niña que rápidamente se convierte en el eje emocional de la historia.
Lejos de buscar un relato grandilocuente, Pragmata opta por algo más contenido: una relación casi paternal entre ambos personajes, que recuerda a dinámicas vistas en juegos como The Last of Us o BioShock Infinite, pero con un tono más sobrio y claramente japonés.
El vínculo entre Hugh y Diana es, sin dudas, lo mejor del apartado narrativo. Él funciona como un personaje noble y protector, mientras que ella aporta inocencia y carisma. Sin embargo, la historia se queda un poco corta en desarrollo: faltan más momentos para profundizar el vínculo y elevar el impacto emocional. Aun así, logra su objetivo principal: acompañar la acción con un trasfondo humano y cercano.

Gameplay: disparos con cerebro (literal)
Donde Pragmata realmente encuentra su identidad es en su jugabilidad. A simple vista parece un shooter en tercera persona bastante tradicional, pero todo cambia cuando entra en juego la mecánica de hackeo de Diana.
El sistema funciona de manera simultánea al combate: mientras apuntás, aparece una cuadrícula donde tenés que navegar nodos para debilitar enemigos. Esto permite combinar hackeo y disparos en tiempo real, generando una dinámica muy original y sorprendentemente intuitiva.
Lo interesante es cómo este sistema se va expandiendo. No solo sumás nuevas armas, sino también mejoras en el hackeo, permitiendo generar efectos como sobrecalentar enemigos o dejarlos vulnerables a ataques críticos. Esto abre la puerta a diferentes builds y estilos de juego, algo que no siempre se ve en este tipo de experiencias más lineales.
Además, el juego incorpora:
- Secciones de plataformeo simples pero funcionales
- QTEs bien integrados
- Exploración con backtracking
- Enemigos y jefes que evolucionan constantemente
El resultado es un gameplay dinámico que evita volverse repetitivo, incluso cuando las bases se mantienen durante toda la aventura.
Diseño de niveles: efectivo, pero limitado
Pragmata apuesta por una estructura lineal con niveles interconectados desde un hub central. Esta base funciona como refugio, lugar de mejoras y espacio narrativo donde se desarrollan interacciones entre Hugh y Diana.
Los escenarios, si bien variados en estética, pecan de ser demasiado pasilleros. La exploración existe, pero nunca termina de abrirse del todo. Además, hay cierta repetición en los objetivos, especialmente el clásico “encontrar llaves para avanzar”, que se repite más de lo deseado.

Aun así, el diseño cumple. Hay coleccionables, desafíos y secretos que incentivan revisitar zonas, y el sistema de progresión está bien integrado con el recorrido.
Gráficos y rendimiento: sólido, pero sin deslumbrar
A nivel técnico, Pragmata utiliza el RE Engine, el mismo motor que Capcom viene perfeccionando en títulos recientes. El resultado es bueno, pero no espectacular.
En consolas como PS5, el juego ofrece modos de rendimiento (60 FPS a 1440p) y calidad (con ray tracing), mientras que la versión de Switch 2 sorprende con un port muy competente, manteniendo fluidez y buenos efectos visuales.
Sin embargo, no alcanza el nivel de impacto visual de otros títulos recientes del estudio. Hay detalles como el cabello de Diana o ciertos efectos de iluminación que evidencian algunos recortes. Nada grave, pero sí suficiente para que no sea un referente técnico.
Duración, rejugabilidad y dificultad
Uno de los puntos más debatibles de Pragmata es su duración. La campaña principal ronda las 7 horas, lo que puede resultar corto para un AAA.
Sin embargo, el juego compensa con:
- Contenido endgame (modo Señal Desconocida)
- Nueva Partida+
- Dificultad Lunática
- Desafíos adicionales y coleccionables
Completar todo puede llevarte cerca de 20 horas, lo que mejora bastante la propuesta general.

En cuanto a la dificultad, está bien balanceada. En normal ofrece un desafío justo, mientras que los modos avanzados elevan considerablemente la exigencia.
Conclusión de CDF Gaming
Pragmata es una de esas sorpresas que llegan sin hacer demasiado ruido y terminan dejando una buena impresión. No es un juego revolucionario ni un candidato a GOTY, pero sí una experiencia sólida, entretenida y con personalidad.
Su mayor logro está en el sistema de combate, que logra diferenciarse dentro de un género bastante saturado. A eso se suma una narrativa sencilla pero efectiva, y un diseño general que remite a otra época del gaming, donde no todo tenía que ser gigantesco para funcionar.
Tiene sus temitas para pulir con el tiempo: duración corta, niveles algo limitados y una historia que podría haber dado más. Pero todo lo que hace, lo hace bien. Y en tiempos de secuelas, remakes y fórmulas repetidas, eso ya es mucho decir.

Nota del redactor
9 / 10
