Call of the Elder Gods | REVIEW
Un regreso al horror lovecraftiano.
Call of the Elder Gods llegó el 12 de mayo de 2026 a Nintendo Switch 2, PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, de la mano de Out of the Blue Games y Kwalee. Se trata de la secuela espiritual y narrativa de Call of the Sea, aquel recordado juego de aventuras, exploración y puzles que mezclaba romance, misterio y horror cósmico con una sensibilidad muy particular. Esta nueva entrega vuelve a apostar por una experiencia en primera persona, más contemplativa que frenética, donde el verdadero gancho no está en combatir monstruos, sino en entender qué pasó, cómo encajan sus piezas y qué precio puede tener buscar respuestas donde quizá no corresponde.
Una historia que mira hacia lo desconocido
La aventura nos lleva por distintos rincones del mundo siguiendo pistas vinculadas a antiguos cultos, entidades imposibles y secretos familiares que conectan lo íntimo con lo sobrenatural. Call of the Elder Gods entiende muy bien que el horror lovecraftiano no necesita mostrarlo todo para incomodar. Su mayor virtud está en construir una sensación permanente de inquietud: cartas, símbolos, ruinas, objetos extraños y relatos fragmentados que van armando una verdad cada vez más perturbadora. No es un juego de sustos fáciles, sino de atmósfera, de esos que prefieren sembrar dudas antes que gritarle al jugador en la cara.
Dos protagonistas, mejor ritmo
Una de las novedades más interesantes frente a Call of the Sea es la presencia de más de una perspectiva jugable. Esta decisión le suma dinamismo al relato, evita que la aventura se sienta tan lineal emocionalmente y permite que ciertos descubrimientos tengan otro peso. El juego funciona mejor cuando combina lo arqueológico con lo personal, cuando no solo estamos descifrando un mecanismo antiguo, sino también entendiendo qué lugar ocupan sus personajes dentro de un misterio que los supera. Aun así, no todos los diálogos tienen la misma fuerza y algunas revelaciones se sienten algo previsibles para quienes ya vienen acostumbrados al género.
Puzles como corazón de la experiencia
El gameplay se apoya casi por completo en la exploración, la observación y la resolución de acertijos. No hay combate tradicional ni grandes secuencias de acción, por lo que todo depende de qué tan bien funcionen sus escenarios como espacios de investigación. En ese sentido, Call of the Elder Gods suele estar bien encaminado. El jugador recorre zonas relativamente abiertas, junta notas, observa símbolos, interpreta mecanismos y conecta información para avanzar. Los puzles no son imposibles, pero sí piden prestar atención. Muchos se resuelven mirando el entorno con calma, leyendo bien el diario y entendiendo patrones visuales o narrativos.
Cuando el misterio se vuelve prueba y error
El punto más irregular aparece cuando algunos acertijos dependen demasiado de probar combinaciones o de interpretar pistas que no siempre están comunicadas con la misma claridad. No llega a ser frustrante de forma grave, porque el juego ofrece herramientas suficientes para revisar información y volver sobre nuestros pasos, pero sí hay momentos donde el ritmo se corta. En una aventura de aproximadamente seis horas, según comentó la propia directora creativa Tatiana Delgado, estos pequeños tropiezos se notan más porque la experiencia es compacta y cada sección necesita sostener muy bien su cadencia.
Nintendo Switch 2 le sienta bien
En Nintendo Switch 2, Call of the Elder Gods encuentra una plataforma muy cómoda para su propuesta. Al no depender de reflejos, precisión extrema o grandes combates, funciona muy bien tanto en modo portátil como en televisor. Jugarlo con auriculares en portátil potencia mucho su costado íntimo: leer documentos, inspeccionar objetos y perderse en escenarios cargados de símbolos tiene un encanto especial en sesiones más tranquilas. Visualmente no es un título que busque impresionar por escala, sino por composición artística, iluminación y diseño ambiental. En ese terreno, la versión de Switch 2 cumple con solidez y mantiene la identidad visual del juego.
Un apartado artístico muy cuidado
El gran mérito audiovisual está en cómo Out of the Blue construye lugares con personalidad. Mansiones, ruinas, templos y paisajes naturales tienen una dirección artística elegante, con colores, sombras y arquitectura pensados para transmitir extrañeza sin caer siempre en la oscuridad obvia. Hay belleza en sus escenarios, pero también una sensación de que algo está fuera de lugar. Esa tensión entre lo hermoso y lo ominoso es una marca clara del estudio. No todo tiene el mismo nivel de detalle, y algunos objetos secundarios se ven más simples, pero la imagen general acompaña muy bien el tono de aventura arqueológica y horror cósmico.
Sonido, voces y ambientación
El sonido cumple un rol fundamental. La música aparece con sutileza, sin invadir, y los efectos ambientales ayudan a sostener esa incomodidad constante: ecos, viento, mecanismos antiguos, murmullos lejanos y silencios que pesan más de lo esperado. Las actuaciones de voz también elevan varios momentos narrativos, especialmente cuando el juego se permite bajar un cambio y apoyarse en la vulnerabilidad de sus personajes. Es una lástima que no cuente con doblaje al español, algo que la propia Tatiana Delgado explicó por cuestiones de costos y mercado, aunque sí se puede disfrutar con textos localizados.
Duración, dificultad y rejugabilidad
No apunta a ser una aventura extensa. Su duración ronda las seis horas, una decisión bastante acertada para el tipo de experiencia que propone. No hay demasiado relleno y, salvo algunos momentos donde los puzles frenan el ritmo, el juego avanza con una estructura clara. La dificultad es moderada: puede exigir algo de paciencia, pero rara vez bloquea al jugador de manera injusta. En cuanto a rejugabilidad, no es su punto más fuerte. Una vez resuelto el misterio, el incentivo principal para volver está en encontrar detalles narrativos, revisar documentos o simplemente revivir la atmósfera.
Conclusión de CDF Gaming
Call of the Elder Gods es una aventura narrativa sólida, atmosférica y muy recomendable para quienes disfrutan los puzles en primera persona y el horror lovecraftiano más sugerente que explícito. No reinventa la fórmula de Call of the Sea, pero la expande con nuevas ideas, una estructura más ambiciosa y una puesta en escena que vuelve a demostrar el talento de Out of the Blue para crear mundos misteriosos y emocionalmente cargados. En Nintendo Switch 2 se disfruta especialmente bien por su ritmo pausado y su comodidad en modo portátil. Sus puzles no siempre brillan con la misma fuerza y la historia tiene algunos altibajos, pero el viaje vale la pena para quienes buscan una experiencia distinta, elegante y cargada de secretos antiguos.
Nota del redactor
8 / 10

