ASSASSIN’S CREED: VALHALLA – REVIEW

Vikingos con sed de sangre, cerveza y consolas next-gen.

Después de aproximadamente dos años llegó la nueva y tan esperada entrega Assassin’s Creed, esta vez directo desde el anhelado Valhalla y con mucha historia vikinga. Como habitualidad en estos títulos, fue desarrollado por Ubisoft y se podrá disfrutar en Playstation 4, Xbox One, PC, Stadia y en las consolas de nueva generación.

Desglosaremos el análisis parte por parte, pero algo a destacar desde el inicio es que ha superado nuestras expectativas. La trama es simple y sigue la temática de sus entregas anteriores, pero ahora con una nueva historia en la época de los feroces vikingos. En resumidas palabras, el Clan del Cuervo está en búsqueda de nuevos horizontes y el objetivo entre sus ojos es la poderosa Inglaterra. El personaje a utilizar se llamará Eivor, puede ser tanto mujer como hombre a elección del usuario o se puede dejar que escoja el Animus de forma aleatoria. Durante la aventura estará presente de manera constante el hermano Sigurd.

Hay una mecánica fundamental que se diferencia de las entregas previas, que es la sociabilización entre otras comunidades (o clanes). Por ejemplo, cuando se arriba al nuevo hogar de la comunidad, habrá que buscar alianzas con diferentes clanes de vikingos ya establecidos, como pueden ser los icónicos hijos de Ragnar Lodbrok; y con ellos realizar saqueos a diferentes ciudades y monasterios para poder implementar mejoras en el asentamiento con la construcción de nuevos edificios. 

Un elemento cautivador de Assassin’s Creed: Valhalla es su apartado gráfico, con cinemáticas que ponen piel de gallina y gesticulaciones en los hombres y mujeres que no tienen nada que envidiarle a una película de Hollywood; puede no ser tan detallista en cuanto a monumentos clásicos como en sus entregas anteriores, en las que recorrimos la antigua Grecia o Egipto (caracterizadas por construcciones famosas). Sin embargo, se pueden apreciar imponentes paisajes como las llanuras inglesas y algunos fiordos noruegos con atardeceres magníficos, todo ello mientras se recorren los ríos en el Drakkar y le pedimos a la tripulación que cante canciones nórdicas o que cuentes historias sobre la mitología nórdica, que dicho sea de paso, la banda sonora es un deleite al oído del jugador.

En cuanto al gameplay, no son demasiadas las novedades con las que se publicó el juego, alguna a resaltar incluye que ahora no estará la posibilidad de comprar tantas armaduras, dagas, etc., sino que se irán mejorando con carbón, hierro y runas que aumentarán el poder de las armas o la salud. Además, a medida que el personaje sube de nivel, genera puntos para un interesante árbol de habilidades que, entre otros, permitirá brindarle a Eivor más poderes según sea la estrategia de juego que se aplique. Estas últimas habilidades mencionadas pueden ser optimizaciones para los ataques de sigilo, cuerpo a cuerpo y a distancia.

También cuenta con habilidades especiales que ofrecen una intensa versatilidad en los combates. No obstante, estos skills no están desde el inicio, sino que se irán desbloqueando a medida que se progrese en el juego o realizando saqueos. Algunos ejemplos claros pueden ser ataques especiales melee o flechas encendidas, entre otros. 

Otro punto a destacar son los nuevos ataques finales que sacan a relucir la potencia audiovisual que presenta el juego, orientadas cien por ciento a representar perfectamente la cultura vikinga.

En un juego de calibre tan importante como este, pequeños bugs pueden salir a la luz; la mayoría de ellos aparecieron a la hora de cazar aves que acababan flotando en el aire o bien la programación de algunos NPCs que huyen sin sentido para cualquier dirección o remos que se hunden inexplicablemente. Sin embargo, nada de esto ha entorpecido la jugabilidad e inmersión de la historia; son puramente pequeñeces que el gigante Ubisoft claramente resolverá con actualizaciones.En conclusión de CDF Gaming, Assassin’s Creed: Valhalla es un juego que vale cada segundo y centavo invertido. Lejos, ha sido el mejor de la saga hasta el momento y cuenta con un potencial deslumbrante con sus ya revelados DLCs. Hemos podido jugar la campaña durante unas 35 horas (y contando) con un código amablemente compartido por Ubisoft y es sumamente atractivo por donde se lo mire, desde su ambientación general hasta la percepción con la que los desarrolladores han trabajado cada partícula y pixel, todo en pos de ser el primer Assassin’s Creed next-gen.

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