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Marvel’s Wolverine | REVIEW

Insomniac Games cambia las telarañas por adamántium y entrega una aventura brutal, cinematográfica y sorprendentemente personal.

Después de años de expectativa, Marvel’s Wolverine llegó el 15 de septiembre de 2026 en exclusiva para PlayStation 5. Desarrollado por Insomniac Games en colaboración con Marvel Games y publicado por Sony Interactive Entertainment, el estudio responsable de la saga Marvel’s Spider-Man abandona el enorme mundo abierto de Nueva York para construir una experiencia mucho más lineal, cruda y enfocada en el combate. Dejando de lado lado las polémicas que ya todos hemos visto en redes, decidimos incursionar personalmente en esta obra y, para este análisis, jugamos la aventura tanto en una PS5 convencional como en PS5 Pro, donde pudimos comprobar qué tanto aporta realmente la consola más potente de Sony.

Un Logan diferente, pero perfectamente reconocible

La historia nos presenta una versión original de James “Logan” Howlett que no depende de las películas ni necesita que conozcamos décadas de cómics para funcionar. Wolverine intenta encontrar respuestas sobre su pasado mientras vuelve a quedar involucrado con Team X y un conflicto cada vez más peligroso alrededor de la persecución de los mutantes. Jean Grey, los Reavers, Bolivar Trask y algunas caras bastante conocidas del universo de X-Men forman parte de una trama que viaja por lugares como Madripoor, Japón y los paisajes salvajes de Canadá. Insomniac logra contar una historia independiente sin renunciar a referencias que los fanáticos van a reconocer inmediatamente.

Más violento que cualquier otro juego de Insomniac

Olvídense del tono relativamente liviano de Spider-Man. Wolverine corta brazos, atraviesa enemigos, deja cuerpos despedazados y termina muchas peleas completamente cubierto de sangre. La violencia no está agregada simplemente para llamar la atención: es fundamental para que controlar a Logan se sienta diferente. Los enemigos pueden lastimarnos seriamente y su cuerpo muestra el daño recibido, pero el famoso factor curativo permite recuperar progresivamente esas heridas. Ver cómo Logan pasa de estar destrozado a regenerarse mientras continúa peleando es uno de esos pequeños detalles que venden perfectamente la fantasía del personaje.

Un sistema de combate simple al principio, pero mucho más profundo después

Los primeros enfrentamientos pueden dar una impresión equivocada. Atacar rápidamente con las garras resulta suficientemente efectivo durante las primeras horas, pero progresivamente aparecen enemigos que obligan a utilizar esquivas, parries, ataques especiales y posicionamiento. Logan cuenta además con Técnicas especiales como Tornado Spin o Bull Rush, mientras que determinados enemigos pueden quedar expuestos a Critical Strikes extremadamente violentos. A medida que desbloqueamos habilidades, las peleas empiezan a combinar ataques normales, contraataques, lanzamientos, ejecuciones y movimientos capaces de controlar grupos completos.

La furia de Wolverine también es una mecánica

El sistema de Rage (un pseudo-modo berserk) es probablemente una de las mejores representaciones jugables del personaje. Atacar, eliminar enemigos y realizar parries aumenta progresivamente la furia de Logan, permitiendo potenciar ataques o utilizar su Healing Factor en situaciones críticas. Cuando alcanzamos el nivel máximo aparece Rage Tier 3, que transforma visualmente la pantalla y convierte a Wolverine en una máquina de matar durante algunos segundos. También existe Last Stand como recurso de supervivencia cuando las cosas salen realmente mal. Es una mecánica sencilla de comprender pero que genera una dinámica muy interesante entre arriesgarse para mantener la ofensiva o utilizar recursos para recuperarnos.

El sigilo existe, aunque Logan claramente prefiere otra solución

Wolverine también puede analizar situaciones antes de entrar en combate, desplazarse utilizando diferentes alturas y eliminar enemigos sin alertar inmediatamente al resto. Funciona y aporta variedad, pero nunca intenta convertirse en un juego de sigilo propiamente dicho. La sensación permanente es que estamos ganando unos segundos antes de que inevitablemente alguien descubra un cuerpo y empiece el caos. Y eso está perfecto: las mejores situaciones aparecen cuando un intento silencioso termina convirtiéndose en una carnicería.

Linealidad que juega a su favor

Uno de los mayores cambios respecto de Marvel’s Spider-Man 2 es su estructura. No tenemos un gigantesco mapa lleno de actividades secundarias, iconos y eventos. Marvel’s Wolverine es considerablemente más tradicional: avanzamos por niveles relativamente lineales, exploramos pequeños caminos alternativos, encontramos coleccionables y eventualmente entramos en zonas algo más abiertas antes de continuar con la historia. La campaña ronda aproximadamente las 13 o 14 horas dependiendo del ritmo, aunque completar coleccionables y desafíos puede extender bastante esa cifra. Después de tantos juegos diseñados alrededor de mapas enormes, personalmente nos pareció refrescante encontrar una producción AAA que simplemente quiere llevarnos de una secuencia memorable a la siguiente.

PS5 vs. PS5 Pro: acá sí hay diferencias visibles

Probamos una buena parte del juego alternando entre las dos consolas y PS5 Pro ofrece claramente la mejor experiencia, aunque la versión convencional sigue luciendo fantástico. En PS5 tenemos los clásicos modos Fidelidad y Rendimiento: el primero prioriza resolución y calidad gráfica apuntando a 30 FPS, mientras que Rendimiento busca 60 FPS reduciendo principalmente resolución interna y algunos parámetros visuales. Quienes tengan un televisor compatible con 120 Hz y VRR pueden encontrar un punto intermedio especialmente interesante liberando la tasa de cuadros.

PS5 Pro consigue el equilibrio que queríamos

En PS5 Pro aparecen Fidelity Pro y Performance Pro, utilizando PSSR para reconstruir una imagen mucho más limpia. Nuestra elección terminó siendo Performance Pro: mantiene la fluidez necesaria para un juego de acción tan rápido mientras ofrece una presentación visual sorprendentemente cercana a los modos de máxima calidad. La consola también mejora reflejos, sombras y algunos aspectos de iluminación global, además de disponer de opciones adicionales de ray tracing. En movimiento, la diferencia más evidente frente a PS5 convencional no está en encontrar un elemento gráfico completamente nuevo, sino en conservar una imagen considerablemente más nítida mientras Wolverine pelea a 60 FPS.

Un espectáculo visual marcado por pequeños detalles

Más allá de resoluciones y ray tracing, lo realmente impresionante está en las animaciones. Logan recibe cortes, golpes y disparos que quedan marcados sobre su cuerpo; la ropa se deteriora, aparece sangre y posteriormente observamos cómo las heridas desaparecen mediante su regeneración. Los escenarios también tienen una enorme densidad de objetos y varias peleas generan destrucción ambiental. Las expresiones faciales durante las cinemáticas mantienen el estándar altísimo al que Insomniac acostumbró con sus últimos títulos.

DualSense y sonido completan la experiencia

El DualSense acompaña perfectamente cada impacto con vibraciones hápticas y resistencia contextual en los gatillos adaptativos. No reinventa el mando, pero ayuda especialmente durante las peleas más caóticas. A esto se suma un excelente diseño sonoro: las garras tienen un sonido metálico reconocible, los impactos resultan desagradablemente contundentes y la mezcla de audio consigue mantener claridad incluso cuando hay una enorme cantidad de enemigos en pantalla. La banda sonora compuesta por David Fleming alterna momentos introspectivos con temas mucho más agresivos cuando Logan pierde el control.

Dificultad, accesibilidad y rejugabilidad

Acá entra todo lo viral que hay en internet hasta la fecha, donde nos gustaría poner un freno y darles nuestra impronta luego de haberlo terminado. Partamos de la base que la dificultad puede adaptarse al jugador, con diferentes niveles generales y opciones capaces de modificar individualmente elementos como salud enemiga o velocidad de detección durante el sigilo. Pero esa flexibilidad siempre es hacia abajo, es decir, apunta a hacer que la vivencia sea más fácil, simple, pero deja un poco alejado al gamer que quiere un desafío de verdad; como usuario de desafíos crudos, y sin entrar en el capricho de que todo sea un soulslike, quizás nos hubiera gustado ver algo más del estilo God of War, donde la aventura no se torna imposible, pero se pone hardcore de a momentos. Más allá de eso, algo que celebramos es que Insomniac vuelve además a ofrecer una enorme cantidad de herramientas de accesibilidad para necesidades visuales, auditivas, cognitivas y motoras. En cuanto a rejugabilidad, la naturaleza lineal hace que una segunda partida dependa principalmente de cuánto nos haya gustado el combate, aunque buscar coleccionables, desbloquear trajes y experimentar con diferentes habilidades da motivos para regresar.

Conclusión de CDF Gaming

Marvel’s Wolverine es un buen videojuego, algo que necesitaba Logan. Insomniac entendió que no alcanzaba con trasladar la fórmula de Spider-Man y reemplazar telarañas por garras: construyó una aventura más compacta, violenta y directa, con un sistema de combate que mejora considerablemente a medida que desbloqueamos nuevas posibilidades. Hay algunas limitaciones en la exploración y dificultad, y ciertos segmentos extremadamente guiados que recuerdan constantemente que estamos dentro de una experiencia muy cinematográfica, pero rara vez perjudican el ritmo general.

Nota del redactor

8 / 10

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