METAL GEAR SOLID: MASTER COLLECTION Vol. 2 | REVIEW
Una pieza fundamental de Metal Gear vuelve a estar disponible.
El 27 de agosto de 2026, Konami lanzó METAL GEAR SOLID: MASTER COLLECTION Vol. 2 para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2, Nintendo Switch y PC. La segunda parte de esta iniciativa de preservación tiene menos juegos que su antecesora, pero carga con una incorporación gigantesca: Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots finalmente abandona su histórica exclusividad de PlayStation 3. Junto a él encontramos Metal Gear Solid: Peace Walker en su versión HD y, como contenido adicional, Metal Gear: Ghost Babel. El resultado es una colección algo extraña en cantidad, pero importantísima para preservar algunos de los capítulos más difíciles de acceder de la saga. La banda de CDF Gaming ya lo probó a fondo y acá te damos nuestra impronta.
Metal Gear Solid 4 finalmente escapa de PlayStation 3
El verdadero protagonista de este Vol. 2 es, indiscutiblemente, Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots. Publicado originalmente en 2008, durante casi dos décadas estuvo atrapado en PlayStation 3, condicionado por una arquitectura extremadamente particular que convirtió cualquier posible adaptación en un problema técnico. Su llegada a plataformas modernas es casi un acontecimiento por sí mismo. Y lo mejor es que, más allá de las arrugas inevitables de un título de esa época, sigue siendo una experiencia espectacular, excesiva y absolutamente representativa de la filosofía de Hideo Kojima.

La última misión de Solid Snake
La historia nos presenta a un Solid Snake prematuramente envejecido, ahora conocido como Old Snake, en un mundo donde la guerra se transformó definitivamente en un negocio. Empresas militares privadas combaten alrededor del planeta utilizando soldados controlados mediante nanomáquinas y el sistema SOP, mientras Liquid Ocelot intenta tomar el control de esa estructura. Snake inicia entonces una última misión que funciona tanto como una persecución alrededor del mundo como una despedida de prácticamente toda la saga. MGS4 depende muchísimo de conocer los juegos anteriores y no tiene ningún interés en facilitarle las cosas al recién llegado: personajes, conceptos y acontecimientos regresan constantemente. Para quienes vienen siguiendo Metal Gear desde hace años, en cambio, continúa siendo uno de los cierres más emocionales y ambiciosos que produjo la industria.
Sigilo en medio de una guerra
Jugablemente, MGS4 sigue teniendo una identidad muy particular. A diferencia de las instalaciones relativamente cerradas de los primeros juegos, muchas zonas nos ubican en medio de conflictos armados entre fuerzas militares y grupos insurgentes. Podemos evitar completamente el enfrentamiento, ayudar a alguno de los bandos o utilizar el caos como distracción para infiltrarnos. El OctoCamo adapta automáticamente el patrón del traje de Snake a diferentes superficies, mientras que elementos como el Solid Eye combinan visión nocturna, información del escenario y detección de enemigos. A eso se suma un arsenal enorme, personalización de armas y una libertad considerable para resolver cada situación. Algunas mecánicas de movimiento y disparo dejan ver los años que pasaron desde 2008, pero el diseño sistémico continúa funcionando sorprendentemente bien.

Una experiencia mucho más fluida
La adaptación moderna también beneficia muchísimo a Guns of the Patriots desde lo técnico. El salto a resoluciones superiores, los 60 cuadros por segundo disponibles en las plataformas actuales más potentes y, especialmente, la enorme reducción de los tiempos de carga hacen que volver a jugarlo resulte mucho más agradable. Naturalmente, ciertas texturas, animaciones y escenarios evidencian que estamos frente a un título de hace casi veinte años, pero la dirección artística continúa haciendo maravillas. También sigue siendo impresionante su puesta en escena cinematográfica, aunque aquellos que no estén acostumbrados a Kojima deberían prepararse: hay secuencias extremadamente largas y momentos en los que el joystick puede quedar sobre la mesa durante bastante tiempo.
Peace Walker es mucho más importante de lo que parece
Metal Gear Solid: Peace Walker es el segundo pilar de la colección y sigue siendo una entrega fundamental para entender la transformación de Big Boss. Originalmente diseñado para PSP en 2010, cronológicamente continúa la historia después de Snake Eater y ayuda a construir el puente que posteriormente desembocaría en Ground Zeroes y The Phantom Pain. La versión incluida toma como base la edición HD, por lo que jugarlo con dos sticks y controles tradicionales resulta infinitamente más cómodo que en su hardware original. Su estructura dividida en misiones cortas todavía revela claramente sus orígenes portátiles, pero hoy funciona casi como un antecedente directo de Metal Gear Solid V.
Construir un ejército también es parte de la misión
Peace Walker fue uno de los juegos que introdujo con mayor fuerza la gestión de Mother Base. Podemos reclutar enemigos, distribuir soldados entre distintas divisiones, investigar armamento y equipamiento y expandir progresivamente nuestra fuerza militar. Las misiones principales se complementan con una enorme cantidad de Extra Ops, objetivos secundarios, enfrentamientos contra vehículos y actividades opcionales. También conserva su componente cooperativo y las funciones multijugador online. El mayor problema está en algunos jefes, diseñados originalmente pensando en partidas cooperativas y capaces de convertirse en combates bastante largos jugando en solitario. Aun así, su combinación de infiltración, progresión y administración continúa siendo tremendamente adictiva.

Ghost Babel, una pequeña joya rescatada
El bonus más interesante es Metal Gear: Ghost Babel, título lanzado originalmente para Game Boy Color en el año 2000. No forma parte de la continuidad principal, pero es muchísimo más que una curiosidad histórica. Su perspectiva cenital recuerda a los Metal Gear de MSX, aunque incorpora ideas heredadas del primer Metal Gear Solid y logra trasladar sorprendentemente bien conceptos como esconderse contra paredes, distraer guardias y estudiar rutas de patrullaje. Evidentemente es el juego que más acusa su antigüedad dentro del paquete, pero también demuestra cuánto podía exprimirse una portátil extremadamente limitada. Para muchos jugadores esta será directamente su primera oportunidad de descubrirlo.
Una colección pensada también como archivo
Konami vuelve a complementar los juegos con contenido destinado a los fanáticos más obsesivos de la franquicia. Encontramos Screenplay Books con los guiones, Master Books dedicados a profundizar personajes e historia, la base de datos de Metal Gear Solid 4 y un soundtrack digital que recorre varias etapas de la serie. No sustituyen un nuevo juego, pero ayudan a reforzar la idea de que estas Master Collection buscan funcionar también como archivo histórico. La preservación resulta especialmente importante en una franquicia donde varios títulos estuvieron durante años atados a consolas específicas.
Excelente rejugabilidad, aunque con una ausencia importante
Entre las múltiples formas de afrontar MGS4, sus secretos, emblemas y dificultades superiores, sumado a la gigantesca cantidad de contenido secundario de Peace Walker, hay fácilmente decenas de horas por delante. Peace Walker es particularmente peligroso para quienes quieran completar absolutamente todo, ya que desarrollar Mother Base y superar las Extra Ops puede extender muchísimo la partida. También tenemos diferentes niveles de dificultad, permitiendo que quienes simplemente quieran revivir la historia puedan hacerlo sin demasiadas complicaciones. La ausencia más dolorosa es Metal Gear Online, que acompañaba originalmente a MGS4 y no fue recuperado para esta edición.

Un volumen más chico, pero probablemente más necesario
Como compilación pura, el Vol. 2 genera una sensación curiosa. El primer volumen entregaba una cantidad enorme de juegos, mientras que acá tenemos esencialmente dos producciones principales y Ghost Babel como bonus. Pero el valor histórico de recuperar Guns of the Patriots cambia completamente la ecuación. Peace Walker también estaba necesitando una versión accesible en plataformas actuales y Ghost Babel es exactamente el tipo de juego que estas colecciones deberían rescatar. No estamos frente a remakes ni reconstrucciones profundas: la prioridad es conservar las obras originales, mejorar su funcionamiento y permitir que vuelvan a jugarse sin depender de hardware viejo.
Conclusión de CDF Gaming
METAL GEAR SOLID: MASTER COLLECTION Vol. 2 completa uno de los agujeros más importantes que todavía existían en la preservación moderna de Metal Gear. Poder jugar nuevamente Guns of the Patriots sin desempolvar una PlayStation 3 ya justifica buena parte de su existencia, y hacerlo con mejor resolución, mayor fluidez y cargas muchísimo más rápidas es todavía mejor. Peace Walker continúa siendo una entrega excelente y mucho más trascendente dentro de la cronología de lo que su origen portátil podría sugerir, mientras que Ghost Babel completa el paquete con una bienvenida rareza histórica. Snake volvió, y esta vez parece que sus juegos finalmente están dejando de quedar atrapados en el pasado.
Nota del redactor
9 / 10
