MICROSOFT FLIGHT SIMULATOR – ANÁLISIS COMPLETO

Definitivamente, el simulador de vuelos más imponente de los últimos 10 años.

La esencia de la aviación sigue intacta y esta entrega apuntó a volar por sobre los estándares que los gamers fanáticos de juegos realistas estábamos esperando. Asobo Studio, junto a Xbox Games Studios y con el apoyo de Microsoft, nos trae Microsoft Flight Simulator 2020 en PC con porte en Windows 10, Steam y Epic Games Store. Este tanque también se encuentra en el Xbox Game Pass Ultimate desde el 18 de agosto, dejando en evidencia el gran aporte y apuesta de la empresa por masificar la llegada a la comunidad y pisar fuerte en el gaming de computadoras.

Para comenzar y sin tratarse de una noticia que nos sorprenda, el juego resultó ser verdaderamente muy grande, puesto que demandó 127 GB de disco en un principio y luego descargó otros 95 GB de actualizaciones y packs complementarios. ¿Qué lo hace tan inmenso? Muy simple, la infinidad de assets (o elementos) que componen el universo de este simulador. Según los números oficiales de la empresa estadounidense, esta entrega tiene más de 37.000 aeropuertos, 2 millones de ciudades y más de 1500 millones de edificios, algo que unos pocos años atrás hubiéramos considerado imposible para un videojuego.

Comenzando con los modos habilitados, encontramos distintos apartados. Por un lado, el Mapamundi que, desde que iniciás el juego, te permite realizar cualquier tipo de vuelo trazando uno mismo la ruta y que obviamente dependerá de los aviones disponibles y las condiciones en las que se encuentren, pues predomina absolutamente todo el tiempo el realismo. ¿Qué significa eso? Podés estar más de 8 horas viajando a través del Atlántico siempre y cuando la autonomía del vehículo lo permita. Por supuesto, para hacer más enriquecedora la experiencia, desde el momento cero encontrarás la opción de saltar ciertos tramos y apuntar directo a las maniobras clave. Luego se halla el modo Desafíos, que te invita a realizar algunos retos para mejorar las habilidades. Ante todo, se recomienda partir con el Entrenamiento de vuelo, ocho lecciones que mostrarán las mecánicas básicas para pilotear; desde los despegues y aterrizajes, hasta giros bruscos en contra del viento o turbulencias. Por último, hay otros Eventos en vivo al estilo “Forza Live” del Forza Horizon si cabe la comparación con otra obra prestigiosa de Microsoft.

Analizando el apartado gráfico, se habla de palabras mayores, claramente representa el tope de gama. El ultrarrealismo es quien sienta las bases tanto en las rutas aéreas, como en los espacios terrestres de esta edición de Microsoft Flight Simulator. Todo parece estar tomado de un satélite más preciso incluso que Google Earth, resultando inimaginable el trabajo de diseño y producción que tiene cada elemento en la pantalla con la ayuda de Bing Maps; sin ir más lejos, y lo que todos esperamos saber, Buenos Aires es idéntica a la realidad, a simple vista se ven estadios de fútbol, monumentos clave y Puerto Madero deslumbrando con su encanto. 

Todo aquel aeropuerto que esté registrado legalmente se encuentra en esta edición. En una primera instancia y ejemplificando nuevamente con Argentina, se suponía tener aeropuertos internacionales o principales, pero no, todo aquel hangar que pague impuestos, incluyendo aeródromos de campos de golf, clubes privados, cada provincia y estado, está al alcance del jugador.

Microsoft Flight Simulator salió a la venta con 3 versiones, una Estándar, Deluxe y Premium Deluxe, que varía en la cantidad de aviones para sumar a la flota inicial o algunos aeropuertos que valen la pena visitar. Xbox Game Pass cuenta con la base para despegar en esta experiencia única. 

Otro punto fuerte a destacar son los ciclos de día y noche sumado a la interminable cantidad de climáticos que, guiados por la conexión a internet, están ligados a las condiciones actuales. Haciendo hincapié en este vínculo con el tiempo, no solo son aspectos estéticos, sino que afectan de sobremanera la conducción de los aviones. Pecando de redundantes, es crucial mencionar que todo esto se siente extremadamente real, es decir, cumple con el origen del género y no tenemos más que aplaudir el interminable código de programación que se ha utilizado para llevar al público estas dinámicas tan firmes e impactante game design

Revisando los controles, queda al descubierto el minucioso trabajo llevado a cabo en la réplica de la aerodinámica de los aviones, ante cada mínimo movimiento, por más ínfimo que sea, el juego emite un feedback inmediato. Habiendo probado tanto el teclado, como el joystick de Xbox One, ambos prometen un grato manejo; cada uno de ellos asumiendo ciertas ventajas y desventajas. Por ejemplo, el teclado (al menos la mayoría) no cuenta con sensores de presión, por lo que cada tecla oprimida suele ser un cambio más brusco que el control de Microsoft con sus sticks

Analizando la interfaz del usuario una vez planeando, cabe mencionar que se ofrece una pantalla llena de opciones disponibles para todo tipo de jugador. Desde la configuración cien por ciento manual con todas las luces, radares, bombas de presión, GPS, cronómetros, etc., hasta la elección de dejar el campo de visión completamente limpio de assets y quedando únicamente el piloto con la ventana frontal mirando el paisaje. 

No está de más decir que, si bien es una experiencia compleja por la amplia variedad de opciones que ofrece, tanto en configuraciones, pilotaje y administración, sí está vigente la posibilidad de ser asistido por un co-piloto compuesto por una IA muy interesante, quien toma el rol de asumir todas las responsabilidades necesarias, para que el piloto oficial, o sea el jugador, disfrute más relajadamente de su viaje.  


Desde CDF Gaming tuvimos la oportunidad de jugar esta inmensa obra en forma anticipada, gracias al código provisto por el equipo de Microsoft y le dedicamos más de 30 horas de juego, quedando pendiente solo el modo multiplayer, pero habiendo realizado muchísimos viajes por todo el mundo, destacando múltiples aeropuertos del territorio argentino y Oceanía con sus implacables y estéticas físicas. Una experiencia personal excesivamente gratificante al jugar este título fue reencontrarme con paisajes que alguna vez conocí en vacaciones y sin mediar palabra quedar boquiabierto por la excelencia integral que tiene Microsoft Flight Simulator. Sin dudarlo ni por un segundo, es un título que vale la pena experimentar.

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