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Moonlighter 2: The Endless Vault | REVIEW

El comerciante vuelve al ruedo.

Ocho años después del lanzamiento del primer Moonlighter, Digital Sun vuelve a ponerse detrás del mostrador con Moonlighter 2: The Endless Vault, una secuela que conserva aquella particular mezcla de acción, roguelike y gestión comercial, pero que busca expandir prácticamente todos sus sistemas. Tras debutar en Early Access para PC el 19 de noviembre de 2025, el juego alcanza finalmente su versión 1.0 el 2 de septiembre de 2026, acompañado además por sus versiones para PlayStation 5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 2. La publicación vuelve a quedar en manos de 11 bit studios. Desde CDF Gaming ya lo probamos y acá les damos nuestro análisis.

Una nueva vida lejos de casa

La historia vuelve a colocar a Will como protagonista, aunque esta vez las cosas no marchan demasiado bien. Después de los acontecimientos del primer juego, él y varios habitantes terminan varados en Tresna, una colorida aldea interdimensional donde toca empezar prácticamente desde cero. Sin dinero y lejos de Rynoka, nuestro comerciante favorito deberá recuperar su negocio mientras intenta encontrar una forma de volver a casa.

El gran antagonista es Moloch, un misterioso coleccionista interdimensional responsable de buena parte de los problemas que atraviesan Will y compañía. La narrativa nunca intenta convertirse en el principal atractivo de la experiencia, pero funciona correctamente como excusa para recorrer nuevos mundos, conocer personajes y reconstruir poco a poco Tresna.

El círculo vicioso de Moonlighter sigue funcionando

La esencia de Moonlighter 2 puede resumirse fácilmente: entramos a una mazmorra, peleamos, juntamos todo lo que podemos cargar, regresamos al pueblo, vendemos nuestras reliquias y utilizamos las ganancias para volvernos más poderosos. Después repetimos el proceso.

Parece sencillo, pero Digital Sun vuelve a demostrar lo adictivo que puede resultar este sistema cuando cada una de sus partes alimenta constantemente a la siguiente. Una buena expedición significa mejores objetos para vender; mejores ventas significan más dinero; y más dinero se traduce en equipamiento capaz de llevarnos más lejos en nuestra próxima incursión.

La diferencia está en que ahora existen bastantes más capas alrededor de esta fórmula. El crecimiento de Tresna, las mejoras permanentes, las distintas ventajas y el propio Endless Vault generan una sensación de progreso constante incluso después de varias horas.

Un combate mucho más ambicioso

Uno de los cambios más notorios aparece apenas entramos en combate. Moonlighter 2 abandona el pixel art y la perspectiva del original para adoptar escenarios completamente tridimensionales con cámara isométrica. Este cambio no es solamente visual: los enfrentamientos resultan más dinámicos, permiten aprovechar mejor el espacio y tienen un ritmo considerablemente más cercano a los action RPG modernos.

Will dispone de diferentes clases de armas, cada una con comportamientos y estilos particulares, además de armaduras y ventajas que pueden modificar una partida. Durante las expediciones vamos construyendo una suerte de build temporal mediante perks, haciendo que dos incursiones puedan terminar desarrollándose de formas bastante distintas.

También hay esquivas, ataques especiales y bastante énfasis en aprender los patrones enemigos. Los jefes elevan considerablemente el desafío y sirven como grandes pruebas para comprobar si nuestra combinación de equipamiento y mejoras realmente funciona.

La versión 1.0 incluso suma nuevas posibilidades, entre ellas el Bomb Path, una rama de ventajas que permite marcar enemigos con cargas explosivas que detonan después de recibir suficientes golpes.

La mochila vuelve a ser un rompecabezas

Uno de los mejores sistemas del primer título también regresa ampliamente mejorado. No alcanza con encontrar objetos valiosos: hay que saber cómo acomodarlos.

Cada reliquia puede interactuar de distintas maneras con los objetos que tiene alrededor, generando sinergias capaces de aumentar su valor o alterar otros elementos del inventario. De esta forma, organizar la mochila termina convirtiéndose en un pequeño rompecabezas durante cada expedición.

Y ahí aparece una de las decisiones más interesantes del juego. Seguir avanzando puede significar conseguir objetos mucho más valiosos, pero también aumenta las posibilidades de perder buena parte del esfuerzo realizado. Saber cuándo retirarse es casi tan importante como saber pelear.

De aventurero a comerciante

Una vez que regresamos a Tresna comienza la segunda mitad de la experiencia: abrir el negocio.

Las reliquias obtenidas durante nuestras aventuras pueden colocarse a la venta, pero el precio no viene establecido automáticamente. Somos nosotros quienes debemos experimentar con los valores y observar las reacciones de los clientes para entender cuánto están dispuestos a pagar.

Cobrar demasiado puede espantar compradores, mientras que vender barato significa desperdiciar potenciales ganancias. A esto se suman eventos especiales, mejoras comerciales, decoración del local y perks que permiten generar mejores cadenas de ventas.

Es un sistema relativamente simple de comprender, aunque tiene suficiente profundidad como para que encontrar la mejor forma de exprimir económicamente cada expedición resulte muy satisfactorio.

Tresna también necesita nuestro dinero

La plata tampoco sirve únicamente para mejorar a Will. Parte del progreso consiste en invertir en los distintos establecimientos de Tresna.

Ayudar a desarrollar el pueblo desbloquea nuevas armas, armaduras, servicios y posibilidades de personalización, mientras que visualmente la localidad comienza a sentirse cada vez más próspera. La idea refuerza perfectamente el concepto de que nuestras aventuras no solamente benefician al protagonista, sino a toda la comunidad.

Este componente funciona especialmente bien como progresión a largo plazo porque siempre encontramos algún nuevo objetivo en el cual gastar lo conseguido.

The Endless Vault hace honor a su nombre

El Endless Vault es otro de los grandes protagonistas de esta entrega. Se trata de un antiguo artefacto que propone desafíos progresivamente más complicados y funciona prácticamente como una extensión natural del componente roguelike.

A medida que superamos sus niveles encontramos mejores recompensas, pero también enemigos y condiciones más exigentes. La versión 1.0 amplía esta parte de la experiencia con Endless Vault VII y además incorpora una dificultad Hardcore destinada a quienes busquen algo más cercano al castigo del primer Moonlighter: morir provoca la pérdida de todas las reliquias transportadas.

Todo esto contribuye enormemente a la rejugabilidad. Incluso después de avanzar considerablemente en la campaña sigue existiendo una razón para experimentar con nuevas builds o buscar una expedición particularmente rentable.

El salto al 3D le queda muy bien

Visualmente estamos frente a una transformación enorme respecto al original. Digital Sun deja atrás los sprites para apostar por un apartado tridimensional colorido, caricaturesco y con muchísima personalidad.

Tresna es especialmente agradable de recorrer, mientras que los distintos mundos ofrecen suficiente variedad visual para que explorar nuevas zonas conserve cierto factor sorpresa. Las animaciones también mejoraron notablemente y ayudan a transmitir mucho mejor el impacto de los golpes durante el combate.

Es un cambio arriesgado considerando lo reconocible que era la estética del primer Moonlighter, pero el resultado conserva el encanto de la saga mientras logra sentirse claramente como una producción más ambiciosa.

Una banda sonora que acompaña sin molestar

El sonido cumple exactamente con lo que necesita este tipo de experiencia. La música cambia adecuadamente entre los momentos tranquilos dentro del pueblo y las expediciones más intensas, mientras que los efectos de combate transmiten correctamente cada impacto.

Quizás no sea un apartado que se robe toda la atención, pero complementa perfectamente el ritmo relajado que puede tener administrar nuestra tienda antes de pasar nuevamente al caos de las mazmorras.

Rejugabilidad y dificultad

Una partida normal ofrece una dificultad bastante accesible durante sus primeras horas, aunque el desafío escala progresivamente a medida que comenzamos a ingresar en zonas más peligrosas.

Las distintas armas, perks, combinaciones de inventario y niveles del Endless Vault permiten experimentar durante bastante tiempo sin sentir que estamos jugando exactamente de la misma manera.

Además, la dificultad Hardcore incorporada para la versión final representa una alternativa interesante para aquellos jugadores que quieran recuperar parte de la tensión del primer título. Perder todas las reliquias después de una derrota cambia por completo la manera en la que evaluamos cuándo continuar explorando y cuándo regresar al pueblo.

Conclusión de CDF Gaming

Moonlighter 2: The Endless Vault entiende perfectamente qué hacía especial a su predecesor. La combinación entre explorar mazmorras y administrar una tienda continúa siendo tremendamente entretenida, pero ahora está acompañada por un combate más profundo, un excelente sistema de inventario y una progresión general mucho más completa.

El salto al 3D podría haber hecho que perdiera parte de su identidad, aunque ocurre exactamente lo contrario. Digital Sun logra modernizar la fórmula sin abandonar su personalidad y convierte cada expedición en una sucesión constante de pequeñas decisiones: qué agarrar, qué descartar, cómo organizarlo y hasta dónde estamos dispuestos a arriesgarnos.

No intenta rediseñar completamente lo que funcionó en 2018. Simplemente lo toma, lo amplía y lo convierte en una secuela más grande, profunda y moderna. Y para quienes disfrutaron aquella curiosa vida doble entre comerciante y aventurero, volver a abrir las puertas de Moonlighter resulta realmente difícil de resistir.

Nota del redactor

8.5 / 10

#Digital Sun #Moonlighter #Moonlighter 2: The Endless Vault #Review
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