El regreso que Nintendo le debía a Fox McCloud.

Y claro que sí, amigas y amigos de CDF Gaming, Star Fox regresó el 25 de junio de 2026 como exclusivo de Nintendo Switch 2, publicado por Nintendo y desarrollado por Velan Studios junto a la compañía japonesa. Esta nueva obra funciona como una reimaginación cinematográfica de Star Fox 64, con diálogos completamente renovados, banda sonora orquestal y una puesta visual reconstruida para la nueva consola de Nintendo. Pero ojo, no es un reinicio radical ni una secuela que busca romper con todo: es, más bien, una recuperación moderna de una fórmula que llevaba demasiado tiempo esperando una oportunidad real de volver a brillar. Les cuento qué me pareció.

Una historia simple, pero mucho mejor contada

La aventura nos vuelve a poner a Fox McCloud y al equipo Star Fox en una misión para salvar el sistema Lylat de las garras del Dr. Andross. La base sigue siendo la misma aventura espacial de siempre, con Peppy, Falco y Slippy acompañando cada quest, pero esta versión le da bastante más peso a la presentación. Las nuevas cinemáticas ayudan a que el grupo tenga más personalidad, que los vínculos se sientan más naturales y que el viaje no parezca solo una sucesión de niveles arcade. Claramente no esperen una narrativa profunda ni grandes giros dramáticos, pero sí una campaña mucho más atractiva para quienes llegan por primera vez a este universo.

El corazón arcade sigue intacto

El gran acierto de Star Fox es que entiende qué tenía que preservar. La estructura on-rails, los disparos constantes, los barrel rolls, los jefes enormes y esa sensación de estar esquivando láseres por centímetros siguen siendo el alma del juego. Cada nivel dura poco, pero está pensado para viciarlo con intensidad, buscando mejores rutas, salvando compañeros, desbloqueando caminos alternativos y mejorando la puntuación. Es una experiencia directa, rápida y muy rejugable, más cercana a una montaña rusa arcade que a una aventura espacial moderna de mundo abierto.

Controles mucho más finos

El manejo del Arwing (la nave original) se siente preciso, ágil y actualizado. La separación entre movimiento y apuntado le da más control al jugador, sobre todo en los momentos donde la pantalla se llena de enemigos, proyectiles y obstáculos. Acelerar, frenar, girar, hacer piruetas y disparar al mismo tiempo tiene una fluidez que le queda muy bien al ritmo frenético del juego. También suma variantes con segmentos en tierra y bajo el agua, usando vehículos como el Landmaster y el Blue-Marine, que rompen la repetición sin alejarse demasiado de la identidad clásica.

Rutas alternativas y rejugabilidad

La campaña principal puede completarse bastante rápido, y ese es probablemente el punto más discutible de este retorno. Sin embargo, Star Fox nunca fue una saga pensada para jugar una sola vez y pasar a otra cosa. La gracia está en volver, probar otras rutas, encontrar secretos, superar desafíos y buscar mejores resultados. En ese sentido, el sistema de caminos alternativos sigue funcionando muy bien. Una primera vuelta puede parecer corta, pero quienes quieran ver todos los escenarios, mejorar medallas y desbloquear contenido van a encontrar varias razones para regresar.

Un salto visual enorme

A nivel gráfico, esta versión es una transformación total. Corneria, Meteo, Sector X y el resto de escenarios dejan atrás la simpleza poligonal del original para convertirse en campos de batalla llenos de efectos, partículas, explosiones, naves enemigas y fondos con mucha más vida. Lo importante es que no pierde claridad: incluso cuando todo explota en pantalla, se entiende qué hay que esquivar y a dónde apuntar. La dirección artística respeta el tono colorido y aventurero de la saga, pero lo presenta con una escala mucho más cinematográfica.

Sonido con espíritu de aventura espacial

La banda sonora orquestal le da una fuerza enorme al viaje. Los temas clásicos ganan épica sin perder ese aire heroico y algo inocente que siempre tuvo Star Fox. Los efectos de sonido también cumplen muy bien: disparos, impactos, motores, alarmas y comunicaciones constantes del equipo generan una capa de caos controlado que acompaña perfecto al gameplay. Las voces renovadas suman personalidad, aunque algunas líneas todavía mantienen ese tono exagerado y medio caricaturesco que forma parte del ADN de la saga.

Cooperativo y funciones modernas

Una de las incorporaciones más interesantes es el cooperativo, donde otro jugador puede sumarse como piloto o artillero, además de las opciones online y GameShare que Nintendo destaca para esta versión. No transforma al juego en una experiencia multijugador enorme, pero sí suma una forma muy divertida de compartir la campaña. También hay modos competitivos y extras pensados para estirar la vida útil, aunque el foco real sigue estando en la aventura principal y en la búsqueda de mejores recorridos.

Dificultad bien medida

Star Fox arranca accesible, pero no tarda en pedir reflejos. Los primeros niveles permiten adaptarse al control, mientras que las rutas más exigentes elevan bastante la presión. La dificultad no se siente injusta, sino arcade: aprender patrones, reaccionar rápido y dominar el Arwing marca la diferencia. Puede ser ideal para partidas cortas, pero también para sesiones más largas tratando de perfeccionar cada misión.

Lo que podría haber sido más ambicioso

El mayor límite de Star Fox es que, incluso con todos sus aciertos, se siente muy atado al molde de Star Fox 64. Para muchos fans eso será una virtud, pero también deja la sensación de que Nintendo todavía no se anima del todo a imaginar qué puede ser esta saga en 2026. Hay mejoras visuales, cinemáticas, controles modernos y modos nuevos, pero la estructura general sigue siendo muy familiar. Funciona, divierte y emociona, aunque no sorprende tanto como podría.

Conclusión de CDF Gaming

Star Fox es un regreso sólido, entretenido y muy bien producido. No autoregenera por completo la saga, pero sí entrega la versión con menos asperesas, vistosa y disfrutable de una fórmula que sigue funcionando sorprendentemente bien. Su campaña corta puede dejar gusto a poco, especialmente para quienes esperaban una propuesta completamente nueva, pero la rejugabilidad, los caminos alternativos y la calidad del gameplay compensan buena parte de esa limitación. Es un proyecto ideal para fans históricos y una excelente puerta de entrada para quienes nunca entendieron por qué Fox McCloud ocupa un lugar tan querido dentro de Nintendo.

Nota del redactor

8 / 10

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