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DRAGON QUEST XI S: Echoes of an Elusive Age – Definitive Edition | REVIEW

Una de las grandes aventuras del JRPG regresa con su versión más fluida y atractiva para la última consola de Nintendo.

DRAGON QUEST XI S: Echoes of an Elusive Age – Definitive Edition llega a Nintendo Switch 2 el 24 de septiembre de 2026, varios años después de convertirse en uno de los JRPG más importantes de su generación. Desarrollado y publicado por Square Enix, esta nueva edición no incorpora capítulos o contenidos inéditos respecto de la Definitive Edition que conocimos en Nintendo Switch, PC, PlayStation y Xbox, pero aprovecha el hardware de la nueva consola de Nintendo para ofrecer una experiencia considerablemente más pulida. Luego de que la banda de CDF Gaming volviera a recorrer Erdrea en Switch 2, queda claro que el paso de los años prácticamente no afectó a uno de los mejores exponentes modernos del género.

Una historia clásica que sabe exactamente lo que quiere ser

La aventura vuelve a colocarnos en la piel del Luminario, un joven criado en una pequeña aldea que descubre que es la reencarnación de un héroe destinado a enfrentarse a una enorme amenaza. Lo que inicialmente parece el típico relato del elegido rápidamente comienza a sumar conflictos políticos, traiciones, pérdidas y personajes que terminan dándole mucha más profundidad de la esperada. Dragon Quest XI jamás reniega de los lugares comunes del JRPG clásico; por el contrario, los abraza y los ejecuta con una confianza extraordinaria. La narrativa necesita varias decenas de horas para mostrar todas sus cartas, pero constantemente encuentra nuevas razones para mantenernos enganchados.

Un grupo de protagonistas difícil de olvidar

Gran parte del encanto está en sus compañeros. Erik, Verónica, Serena, Sylvando y el resto del grupo tienen personalidades muy marcadas y reciben suficiente desarrollo como para que el viaje termine sintiéndose verdaderamente colectivo. La Definitive Edition incluye además capítulos adicionales centrados en distintos miembros del equipo, que ayudan a conocer qué ocurrió con ellos durante determinados momentos de la historia. Es contenido que ya estaba presente en Dragon Quest XI S, pero continúa siendo fundamental para considerar a esta la versión completa de la aventura.

Combates por turnos que siguen funcionando de maravilla

Dragon Quest XI mantiene un sistema de combate tradicional por turnos que resulta extremadamente accesible durante las primeras horas, aunque progresivamente introduce suficientes capas estratégicas como para evitar caer en la monotonía. Cada personaje cumple funciones distintas dentro del grupo y podemos configurar habilidades, equipamiento y tácticas según nuestro estilo. También existe la posibilidad de controlar manualmente a todos o dejar determinados compañeros bajo órdenes automáticas, algo especialmente cómodo durante los enfrentamientos más sencillos.

Pep Powers, habilidades y mucha personalización

Una de las mecánicas más interesantes sigue siendo el estado Pep, una potenciación temporal que mejora los atributos de los personajes y permite ejecutar poderosas habilidades combinadas cuando varios integrantes están potenciados simultáneamente. A esto se suman árboles de habilidades propios para cada protagonista, diferentes tipos de armas y numerosos hechizos. El sistema nunca alcanza la complejidad extrema de otros JRPG, pero ofrece suficiente libertad para experimentar con composiciones y especializaciones sin obligarnos a pasar horas mirando estadísticas.

Explorar Erdrea sigue siendo un placer

Fuera de los combates encontramos ciudades, pequeños pueblos, regiones abiertas, mazmorras y una enorme cantidad de secretos. Podemos utilizar diferentes monturas obtenidas de ciertos monstruos, buscar materiales, encontrar cofres, cumplir misiones secundarias y fabricar nuevo equipamiento mediante la Forja Fantástica. La estructura puede sentirse clásica frente a algunos RPG actuales, pero el ritmo entre exploración, historia y combate está tan bien medido que sigue funcionando perfectamente. Además, la posibilidad de acelerar las batallas reduce considerablemente el tiempo invertido en enfrentamientos rutinarios.

Dos juegos dentro de uno gracias al modo 2D

Uno de los mayores atractivos de Dragon Quest XI S continúa siendo la posibilidad de vivir prácticamente toda la aventura con gráficos 2D inspirados en los Dragon Quest de 16 bits. No hablamos de un simple filtro visual: cambia la presentación de los escenarios, la exploración y hasta la forma en que se producen algunos encuentros. Es casi una segunda interpretación del mismo juego y una incorporación especialmente atractiva para quienes crecieron con los JRPG clásicos. También regresa Tickington, con sus referencias a entregas anteriores de la franquicia.

Switch 2 finalmente le da la fluidez que necesitaba

La gran novedad de esta versión aparece en su apartado técnico. Nintendo Switch 2 permite elegir entre un modo Rendimiento a 1080p y 60 FPS y un modo Calidad que apunta a 1440p y 30 FPS. Después de probar ambos, nuestra elección es claramente el modo Rendimiento. Los 60 cuadros por segundo benefician muchísimo la exploración y hacen que tanto los desplazamientos como las animaciones de batalla se sientan notablemente más fluidos. El modo Calidad ofrece una imagen más definida, especialmente en televisores grandes, pero cuesta volver a los 30 FPS después de experimentar el juego al doble de framerate.

Un salto importante respecto de Nintendo Switch

Comparada directamente con la versión de Nintendo Switch original, la edición nativa de Switch 2 presenta una imagen mucho más limpia, mejores texturas, sombras más definidas y una representación más clara de elementos a distancia. Los tiempos de carga también son más breves y recorrer las grandes zonas de Erdrea se siente mejor gracias al hardware adicional. No estamos ante un remake ni ante una reconstrucción gráfica, pero sí frente a una actualización técnica lo suficientemente evidente como para convertirla en la mejor alternativa portátil para jugar Dragon Quest XI.

El arte de Akira Toriyama continúa siendo espectacular

El apartado artístico envejeció de manera extraordinaria. Los diseños de Akira Toriyama le dan al mundo una personalidad que difícilmente pueda confundirse con otro JRPG. Monstruos, protagonistas y NPC mantienen esa combinación tan particular entre aventura, humor y fantasía característica de Dragon Quest. El incremento de resolución de Switch 2 ayuda especialmente a resaltar los modelos de los personajes y sus expresiones, mientras que los entornos coloridos mantienen intacto su encanto casi una década después del lanzamiento original.

Una banda sonora hecha para una aventura enorme

La música de Koichi Sugiyama continúa siendo uno de los pilares de la experiencia, especialmente gracias a la banda sonora orquestada incluida en la Definitive Edition. Las composiciones acompañan perfectamente los momentos épicos y emotivos de la campaña, aunque algunas melodías pueden terminar resultando repetitivas después de una aventura tan extensa. También podemos elegir entre voces japonesas e inglesas, mientras que los textos están disponibles en español.

Una aventura gigantesca

Completar únicamente la historia principal puede demandar alrededor de 60 horas, pero quien quiera explorar buena parte de su contenido fácilmente puede superar las 100. Entre misiones secundarias, equipamiento, desafíos opcionales y el extenso contenido posterior a la historia principal, Dragon Quest XI S ofrece una enorme cantidad de juego. La dificultad estándar resulta bastante accesible, aunque los jugadores experimentados pueden activar diferentes restricciones conocidas como Draconian Quest para construir una experiencia bastante más exigente.

Una reedición excelente, pero poco amigable con quienes ya lo compraron

El principal problema no está dentro del juego sino alrededor de esta nueva edición. Los propietarios de Dragon Quest XI S en Nintendo Switch no cuentan con un paquete de actualización gratuito o pago para obtener las mejoras de Switch 2: deben comprar nuevamente el título. Tampoco es posible transferir los datos guardados de la versión anterior a esta edición nativa. Considerando que el contenido es esencialmente idéntico y las principales novedades están concentradas en resolución y rendimiento, cuesta justificar una segunda compra para quienes ya dedicaron decenas de horas a la versión original.

Conclusión de CDF Gaming

No hay dudas, amigos y amigas, DRAGON QUEST XI S: Echoes of an Elusive Age – Definitive Edition sigue siendo un JRPG excepcional. Su historia, personajes, combate por turnos y enorme mundo conservan prácticamente intacta la magia que lo convirtió en uno de los grandes representantes modernos de la saga. Nintendo Switch 2 no transforma el juego, pero poder recorrer Erdrea a 60 FPS representa una mejora muchísimo más importante de lo que puede parecer sobre el papel y termina convirtiendo a esta edición en la mejor manera de disfrutarlo en una consola portátil. Para quienes nunca jugaron Dragon Quest XI, la recomendación es prácticamente inmediata. Para quienes ya tienen la edición de Switch, en cambio, la ausencia de upgrade y transferencia de partidas hace un poco más difícil justificar volver a pagar, no vamos a mentirnos. Es una reedición conservadora de un juego extraordinario, pero también una excelente oportunidad para descubrir una de las mejores aventuras japonesas de los últimos años.

Nota del redactor

9/10

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