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Diablo IV | Nintendo Switch 2 | REVIEW

El RPG de acción de Blizzard encuentra en Nintendo Switch 2 una de sus versiones más atractivas gracias a la portabilidad, el cross-progression y un sorprendente apartado técnico.

Después de más de tres años desde su lanzamiento original, Diablo IV finalmente desembarcó en una consola de Nintendo. Diablo IV: Age of Hatred Collection llegó a Nintendo Switch 2 el 15 de septiembre de 2026, coincidiendo con la Temporada del Legado Infernal y las celebraciones por los 30 años de la franquicia. Esta edición incluye el juego base junto con Vessel of Hatred y Lord of Hatred, por lo que no estamos simplemente ante un port tardío, sino frente a uno de los paquetes más completos para ingresar actualmente a Santuario.

Una historia que recuperó la oscuridad de Diablo

La campaña principal mantiene uno de los grandes aciertos que tuvo Diablo IV desde 2023: volver a abrazar el costado más oscuro, religioso y macabro de la saga. Lilith, hija de Mefisto, regresa a Santuario en un mundo devastado por el conflicto entre los Altos Cielos y los Infiernos Abrasadores. Nuestro personaje queda rápidamente involucrado en los acontecimientos y comienza una persecución que recorre las enormes regiones del mundo mientras descubre hasta dónde llegó la influencia de la Madre de Santuario. Es una historia considerablemente más cinematográfica que la de anteriores entregas, pero sin abandonar esa sensación permanente de decadencia que define a Diablo.

Una colección enorme para empezar desde cero

El principal atractivo de esta versión es la cantidad de contenido disponible de entrada. La Age of Hatred Collection reúne la campaña original, Vessel of Hatred y Lord of Hatred, llevando la selección hasta ocho clases entre Bárbaro, Druida, Nigromante, Pícaro, Hechicero, Espiritualista, Paladín y Brujo. A eso se suman las regiones adicionales de las expansiones y todo el contenido que Blizzard fue incorporando durante estos años. Para alguien que nunca jugó Diablo IV, probablemente sea el mejor momento posible para comenzar.

El loop de Diablo sigue siendo peligrosamente adictivo

La fórmula continúa funcionando con una precisión casi quirúrgica. Entramos en una mazmorra, destruimos grupos enormes de enemigos, recogemos equipamiento, encontramos una pieza ligeramente mejor, modificamos nuestra build y volvemos a empezar. Parece sencillo contado de esa manera, pero Blizzard construyó alrededor de este concepto un sistema de progresión absurdamente profundo. Cada clase permite experimentar con habilidades activas, pasivas, efectos legendarios, equipo y diferentes sinergias hasta convertir a nuestro personaje en una máquina de exterminar demonios.

Mucho más que completar la campaña

El verdadero Diablo IV empieza a mostrar todas sus cartas cuando avanzamos hacia el contenido posterior a la historia. Mazmorras de Pesadilla, Mareas Infernales, jefes, eventos del mundo abierto, actividades estacionales, progresión de Paragón y diferentes desafíos transforman al juego en una experiencia diseñada para durar cientos de horas. Y esta es justamente una de las razones por las cuales su llegada a Switch 2 funciona tan bien: completar una actividad rápida desde la cama o viciar durante un viaje encaja de manera perfecta con la estructura del título.

El control con joystick sigue funcionando excelente

Aunque históricamente asociamos Diablo con mouse y teclado, jugar con joystick hace tiempo dejó de sentirse como una solución secundaria. Las habilidades están perfectamente distribuidas y el movimiento directo del personaje resulta muy natural. En Switch 2, además, podemos utilizar la pantalla táctil para navegar gran parte de los menús, el mapa y el inventario, mientras que también existe soporte para mouse y teclado conectados mediante USB. Curiosamente, Blizzard no implementó la función de mouse de los Joy-Con 2, una oportunidad perdida considerando las características particulares de la consola.

Un port técnicamente sorprendente

Acá estaba la gran incógnita y, afortunadamente, el resultado es muy bueno. Blizzard ofrece dos configuraciones gráficas. El modo Calidad funciona a 1080p y 30 FPS en portátil y alcanza 1440p a 30 FPS conectado al dock. El modo Rendimiento apunta a 1080p y 40 FPS tanto en portátil como en TV, aunque para utilizar los 40 FPS mediante el dock necesitamos una pantalla de 120 Hz. No tenemos un modo de 60 FPS, pero los 40 cuadros representan un punto medio muy agradable gracias al panel de 120 Hz de Switch 2.

Los 40 FPS son nuestra elección

Después de alternar entre ambas opciones, el modo Rendimiento nos parece el indicado especialmente jugando en portátil. Se sacrifican algunos detalles visuales, pero la mayor respuesta durante las peleas compensa ampliamente. Cuando aparecen decenas de enemigos, proyectiles y efectos al mismo tiempo, esa fluidez adicional se agradece. En TV la distancia respecto de PS5, Xbox Series X o una buena PC resulta evidentemente mayor, pero en la pantalla de Switch 2 el resultado sorprende muchísimo.

Santuario sigue luciendo espectacular

La dirección artística continúa siendo uno de los puntos más fuertes. Pueblos cubiertos de barro, iglesias abandonadas, criptas iluminadas apenas por algunas antorchas, cadáveres, sangre y enormes construcciones góticas componen un mundo permanentemente miserable. Diablo IV es deliberadamente incómodo y deprimente desde lo visual, alejándose definitivamente del aspecto más colorido de Diablo III. Los recortes técnicos de Switch 2 existen, pero no destruyen esa identidad.

Jugar Diablo en cualquier lugar cambia bastante la experiencia

No parece una característica espectacular sobre el papel, pero tener un Diablo IV completo en formato portátil termina siendo uno de los mayores argumentos de esta edición. El juego se adapta extraordinariamente bien a sesiones de veinte o treinta minutos y Switch 2 permite entrar, completar una actividad, mejorar algunas piezas del inventario y continuar más tarde. Sin embargo, hay una contradicción importante: Diablo IV exige conexión estable a Internet incluso para jugar contenido individual, por lo que esa portabilidad depende de tener Wi-Fi o compartir datos desde el teléfono.

Cross-progression: el verdadero as bajo la manga

Para quienes ya vienen jugando en otra plataforma, probablemente esta sea la característica definitiva. La progresión cruzada permite vincular nuestra cuenta de Battle.net y continuar utilizando los mismos personajes en Switch 2. También existe cross-play con las demás plataformas. Es decir, podemos jugar en PC o PS5 en casa y después continuar exactamente desde donde dejamos en la portátil. Esto convierte a Switch 2 en un complemento ideal para quienes ya acumularon decenas o cientos de horas en Santuario.

Una experiencia que hoy es muchísimo más completa

Evaluar Diablo IV en 2026 también significa evaluar todo lo que ocurrió desde aquel estreno original. Blizzard modificó sistemas, reajustó el loot, amplió el endgame y lanzó una enorme cantidad de contenido. Algunos de sus problemas estructurales continúan ahí: la repetición forma parte inevitablemente de la propuesta y la necesidad de conexión permanente resulta especialmente frustrante en una consola portátil. Pero el juego actual es considerablemente más robusto que aquel que debutó tres años atrás.

Conclusión de CDF Gaming

Diablo IV: Age of Hatred Collection es un port que tenía todas las posibilidades de llegar repleto de concesiones y termina convirtiéndose en una excelente versión del RPG de Blizzard. Su obligación de permanecer conectado a Internet es el único elemento que verdaderamente choca contra la filosofía portátil de Switch 2. Para nuevos gamers es una puerta de entrada espectacular y, para quienes ya tienen un ejército de personajes en otra plataforma, probablemente sea la mejor forma de llevarse Diablo IV a cualquier lado.

Nota del redactor

9/10

#Blizzard #Diablo IV
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