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Minecraft Dungeons II | REVIEW

Mojang y Double Eleven llevan su dungeon crawler a una escala mucho mayor, con un mundo interconectado, más posibilidades para crear builds y una propuesta cooperativa que sigue siendo su mejor carta.

Minecraft Dungeons II llega seis años después del primer juego con una idea bastante clara: no reinventar el género, sino hacer más grande, profundo y atractivo todo aquello que funcionaba en el original. Mojang Studios y Double Eleven vuelven a tomar las bases de los action RPG al estilo Diablo, pero manteniendo una filosofía mucho más accesible, ideal tanto para quienes quieren iniciarse en el género como para jugar en familia o con amigos.

Disponible desde el 29 de septiembre de 2026 en PC, PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y Nintendo Switch 2, la secuela abandona varias de las limitaciones estructurales del primer título y apuesta por una aventura considerablemente más abierta.

Una nueva amenaza llega al Overworld

La historia comienza después de los acontecimientos del primer Minecraft Dungeons. Con el Arch-Illager fuera de escena, nuevas grietas comienzan a aparecer por el Overworld mientras extrañas energías corrompen criaturas y regiones enteras. Detrás de todo se encuentra el Illager High Council, un grupo de enemigos que busca utilizar el poder de una misteriosa dimensión conocida como The Sift.

Narrativamente no hay que esperar grandes sorpresas. La historia funciona principalmente como excusa para viajar, combatir enemigos y descubrir nuevas regiones. Aun así, The Sift resulta particularmente interesante porque expande el universo de Minecraft con criaturas, biomas y reglas propias.

Ahora sí hay un mundo para explorar

El cambio más importante frente al Minecraft Dungeons original está en su estructura. Ya no seleccionamos simplemente misiones independientes desde un mapa. Minecraft Dungeons II presenta un enorme mundo interconectado que podemos recorrer, con caminos secundarios, cuevas, mazmorras, eventos, jefes opcionales y secretos desperdigados por sus distintas regiones.

Incluso algo tan sencillo como poder saltar cambia bastante la sensación al desplazarse. La exploración tiene más verticalidad y existen caminos que invitan constantemente a desviarse del objetivo principal.

También aparecen santuarios, puntos de viaje rápido y diferentes sistemas que evitan tener que recorrer nuevamente grandes distancias. El resultado es una aventura mucho más orgánica, aunque el mundo tampoco está repleto de actividades verdaderamente diferentes: eventualmente buena parte de la experiencia vuelve a girar alrededor de combatir, conseguir loot y repetir.

Golpear, esquivar y conseguir equipo sigue siendo adictivo

En combate mantiene la misma filosofía del original. Tenemos ataques cuerpo a cuerpo, armas a distancia, esquives y diferentes habilidades activas mediante artefactos. Todo es extremadamente sencillo de comprender y apenas necesitamos unos minutos para empezar a destruir grupos enteros de enemigos.

La diferencia está en todo lo que rodea ese combate. Ahora existen muchas más posibilidades para personalizar al personaje y especializar nuestra build.

Además del arma principal, el arma a distancia y los artefactos, contamos con nuevas alternativas de equipamiento y talismanes capaces de otorgar bonificaciones pasivas. No existen clases tradicionales: nuestra función cambia dependiendo del equipo que decidamos utilizar.

Más profundidad sin transformarse en una planilla de Excel

Probablemente el mayor mérito de Minecraft Dungeons II sea encontrar un equilibrio bastante acertado entre accesibilidad y personalización.

Los encantamientos permiten agregar efectos especiales al equipamiento, mientras que distintos objetos pueden generar curación, explosiones, efectos elementales, compañeros o mejoras vinculadas a determinadas acciones. Experimentar con diferentes combinaciones empieza a ser realmente divertido cuando encontramos objetos capaces de complementarse entre sí.

No alcanza el nivel de complejidad de Diablo IV, Path of Exile u otros exponentes del género, pero tampoco pretende hacerlo. Minecraft Dungeons II quiere que podamos cambiar completamente una configuración sin pasar veinte minutos estudiando estadísticas, y en ese sentido funciona muy bien.

El cooperativo vuelve a ser protagonista

Si bien toda la campaña puede completarse perfectamente en solitario, jugar acompañado sigue siendo una de las mejores formas de disfrutar Minecraft Dungeons II.

La posibilidad de compartir la aventura con otros jugadores potencia muchísimo una fórmula construida alrededor de combatir grandes grupos de enemigos, buscar equipamiento y experimentar con distintas configuraciones.

Los enfrentamientos más intensos, con poderes llenando la pantalla y varios personajes utilizando builds completamente diferentes, generan algunos de los mejores momentos del juego. El diseño accesible, además, permite juntar fácilmente jugadores con distintos niveles de experiencia.

The Sift es la gran estrella visual

Minecraft Dungeons II conserva naturalmente la estética cúbica de la franquicia, pero presenta un salto evidente respecto de su antecesor. La iluminación tiene mucha más presencia, los escenarios poseen mayor densidad y tanto los efectos de partículas como las habilidades hacen que determinados enfrentamientos resulten sorprendentemente espectaculares.

The Sift destaca especialmente gracias a sus colores, vegetación, estructuras y criaturas. Es una dimensión extraña que logra sentirse inmediatamente diferente al Overworld sin abandonar la identidad visual de Minecraft.

La música acompaña correctamente la aventura, aunque difícilmente quede como uno de sus elementos más memorables. Los efectos de golpes, explosiones, enemigos y habilidades cumplen mucho mejor su función y aportan bastante contundencia al combate.

Una aventura que invita a seguir buscando equipo

La duración depende bastante de cuánto exploremos, completemos contenido secundario y nos detengamos a buscar mejores piezas de equipamiento. Avanzar directamente por los objetivos principales ofrece una experiencia relativamente compacta, pero quienes quieran descubrir cada rincón pueden extender considerablemente el recorrido.

Y, como ocurre con cualquier buen dungeon crawler, llegar al final de la aventura no significa necesariamente dejar de jugar. Mejorar nuestra build, buscar objetos específicos y enfrentarnos nuevamente a desafíos más exigentes forma parte del atractivo.

El problema es que la variedad no siempre consigue acompañar esa búsqueda. Cuando llevamos varias horas, algunos enfrentamientos y objetivos empiezan a resultar familiares, especialmente si decidimos dedicar mucho tiempo a conseguir equipamiento.

Una fórmula que todavía puede resultar repetitiva

La repetición sigue siendo el principal enemigo de Minecraft Dungeons II. Aunque hay más enemigos, zonas y posibilidades que antes, la estructura básica continúa siendo entrar a un lugar, eliminar grandes cantidades de criaturas, conseguir mejores objetos y volver a empezar.

Es algo prácticamente inevitable dentro del género, pero los mejores dungeon crawlers consiguen esconder esa repetición detrás de sistemas de progresión extremadamente profundos. Minecraft Dungeons II mejora considerablemente en este aspecto respecto de su antecesor, aunque todavía está un escalón por debajo de los grandes referentes.

La contracara es que justamente esa simplicidad lo vuelve mucho más amigable. No necesitamos estudiar árboles de habilidades gigantescos, consultar guías constantemente o dedicar decenas de horas para entender cómo funciona nuestro personaje.

Minecraft encuentra nuevamente su propio Diablo

La comparación con Diablo resulta inevitable, pero Minecraft Dungeons II funciona mejor cuando dejamos de verlo simplemente como una versión simplificada del clásico de Blizzard.

Su identidad está en otro lado: en la facilidad con la que podemos cambiar nuestro estilo de juego, en la exploración de escenarios reconocibles de Minecraft, en encontrar secretos detrás de cada camino y, principalmente, en poder compartir toda la aventura con otros jugadores sin demasiadas complicaciones.

La secuela entiende mucho mejor qué tipo de juego quiere ser. Sigue siendo accesible para un público joven o para quienes nunca tocaron un dungeon crawler, pero ahora ofrece suficientes sistemas y posibilidades como para que un jugador más experimentado también pueda divertirse experimentando con su personaje.

Conclusión de CDF Gaming

Minecraft Dungeons II es exactamente la clase de secuela que necesitaba el original. Más grande, más variado y considerablemente más profundo, pero sin perder aquella simplicidad que permitía agarrar un joystick y empezar a jugar prácticamente de inmediato.

El nuevo mundo interconectado mejora muchísimo la sensación de aventura, The Sift aporta una identidad visual fantástica y el sistema de equipamiento finalmente ofrece suficiente libertad como para experimentar con builds realmente diferentes. Asimismo, todavía queda margen para crecer. Sin embargo, como dungeon crawler accesible, entretenido y pensado para compartir, Minecraft Dungeons II consigue encontrar un lugar propio dentro de un género normalmente dominado por propuestas muchísimo más exigentes.

Nota del redactor

8.5 / 10

#Double Eleven #Minecraft #Minecraft Dungeons II #Mojang #Xbox
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