A TALE OF SYNAPSE: THE CHAOS THEORIES | REVIEW

¿Quién dijo que aprender matemática no podría ser divertido? Ya no hay excusa.

De parte de la desarrolladora francesa Souris-Lab, con la colaboración de Zerouno Games y distribuido por Tesura Games, llega un curioso y particular, pero hermoso videojuego indie de plataformas y puzzles 2D llamado: A Tale Of Synapse: The Chaos Theories. ¿Qué lo hace tan especial? Que convierte a las matemáticas en una hermosa y plácida travesía, un desafío interesante para cualquier título que se ponga esa meta sin aburrir. Ya disponible para PC (Steam), Nintendo Switch y Mac Os. Esta review fue realizada en la versión de PC con un código cedido amablemente por la distribuidora.

Adentrándose en el mundo matemático

Esta obra ubica al jugador en el fantástico mundo de Héméide (si, con dos tildes), habitado por una raza llamada Synapsien, altivos y pretenciosos seres. El jugador tomará el control del protagonista, Nero, un joven Synapsien habitante de la capital del mundo llamada Curiositá. Él se siente incomprendido dentro de la sociedad, por lo que toma refugio en la biblioteca, donde lo recibe el responsable del establecimiento y lo adopta, enseñándole y saciando su sed de aprendizaje. La historia inicia tras una trastada de Nero al limpiar unas estanterías, abriendo, «sin querer queriendo» como El Chavo, un libro que contenía las Teorías del Caos, que vuelven locos a los habitantes del mundo. La misión: arreglar la macana.

A lo largo del juego el usuario se cruzará con enemigos corrompidos por las Teorías del Caos y con otros Synapsien que, como Nero, son curiosos de la naturaleza, la ciencia y el conocimiento. Para ayudar al protagonista, el jugador contará con la ayuda de Psy, una inteligente pero creída medusa flotante, poseedora de extrañas habilidades y conocimiento que compartirá solo si le damos de comer unas manzanas, lo cual tirará un centro al Nero para desentrañar los puzzles de lógica y matemática con los que se toparán a lo largo de la aventura.

En cuanto al contenido de la trama, es simple y llevadera, aunque no demasiado colorida. A medida que transcurra la aventura, se llevará nota de cada Synapsien con los que se haya cruzado, teniendo cada uno alguna enseñanza o pensamiento que compartir, siempre relacionados a la ciencia y matemática.


Plataformero, con especias

El juego consta de 45 niveles divididos en cuatro mapas, poseyendo una dificultad creciente a medida que se avanza. Todos ellos se atraviesan desplazando al protagonista lateral y verticalmente entre las diferentes plataformas, esquivando y atacando a los enemigos. El plato fuerte del título son la variedad de puzzles lógicos y matemáticos que no supondrán demasiada complejidad al jugador experimentado, pero puede resultar un desafío para los jugadores más jóvenes. Para poder resolverlos, no solamente se tendrá que mover una piecita «de acá para allá», sino que se deberá utilizar al compañero Psy (controlable por el jugador con el mouse o el stick izquierdo del joystick) para acceder a un misterioso plano dimensional llamado “La Zona Blanca”, que permitirá ver el escenario de forma lógica y ordenada.

Durante todo A Tale of Synapse se podrán obtener puntos de conocimiento, intercambiables por habilidades y mejoras, que sin embargo serán arrancados por enemigos ante el primer contacto. Estos enemigos no son para nada complicados de derrotar, quienes poseen una seguidilla de habilidades y patrones de movimiento que se podrán aprender enseguida y que solo son meras molestias en el camino, pero necesarias para que el juego no se trate solamente de una aburrida travesía. Asimismo, a la mitad y al final de cada mapa se luchará con un Boss, quien al derrotarlo nos otorgará una Teoría Científica, obteniendo con ella nuevas ramas de habilidad.

Una curiosa obra de arte

En cuanto al apartado gráfico, se puede esperar un diseño francamente artístico, simple y hermoso, plagado de detalles que le dan vida al escenario, pero de una forma muy especial. La estética está inspirada en conceptos matemáticos y geométricos, como por ejemplo árboles con formas de números o elevadores simétricos, que le dan un apartado muy particular al juego y lo que lo hace único en el mercado.

En cuanto a las características auditivas, la experiencia está muy bien creada, en tanto que la pacífica y plácida música basada en piano hace que el jugador no se distraiga ni se estrese en el transcurrir del juego, sin la presencia de ritmos de percusión o instrumentos de cuerda y que genera un ambiente «redondo». En consiguiente, lo curioso es que es un juego que no posee voces, sino pequeños ruidos guturales que les dan bastante personalidad a los distintos personajes y no «ensucian» la estética minimalista del título.

En conclusión, para poder definirlo en una palabra, podría referirse a que es un juego «particular», que pareciera tener el objetivo no solo de poder aprender jugando, sino de enunciar un mensaje acerca de lo importante que es ver el mundo desde diversas perspectivas para mantener alimentado el fuego de la curiosidad. En cuanto a la jugabilidad, no se siente como un juego dinámico o desafiante, sino como una invitación a disfrutar relajadamente y con mucha paciencia, ya que en algunos casos el ritmo puede llegar a ser un tanto lento para los estándares de la industria, aunque no por ello menos disfrutable, sino para consumirlo de a ratos, como un buen libro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.