Voice of Cards: The Isle Dragon Roars | REVIEW

El regreso de los RPG de la vieja escuela con cartas, magia y una atrapante historia.

En una escena gamer plagada de juegos banales, microtransacciones, autoplay y aceleradores de tiempo, Square Enix, el estandarte de los juegos de rol desde hace casi 20 años y cuna de grandes franquicias como Dragon Quest, NieR y Final Fantasy, se complace en anunciar el nacimiento de Voice of Cards: The Isle Dragon Roars. Este videojuego plantea dos premisas diferenciadoras: la creatividad narrativa y la creación de un mundo, personajes y villanos mediante una baraja de cartas y bajo una estética de animé desarrollado en 2D.

El director creativo Yoko Taro es un referente de la industria de los videojuegos y un reconocido guionista japonés, padre fundador de la flamante saga NieR, Drakengard y Voice of Cards. Su proyecto fue utilizar los conceptos de los juegos de mesa de rol, para así crear una aventura como nunca se había visto: la representación de un juego en su integridad solo con cartas.

Esta apasionante aventura transcurre dentro de un tablero gigante, en el que utilizarás una pieza similar a una torre del ajedrez para desplazarte sobre los extensos mapas y donde se valora la exploración y el trato con los distintos NPCs que encontrarás en tu camino, quienes podrán ofrecer pistas sobre tesoros, cartas ocultas o bien darte una golpiza a su paso.

Los elementos de rol estarán latentes en toda la travesía, desde los encuentros fortuitos hasta el uso de habilidades en combate. La suerte y los dados serán una rama troncal para lograr subsistir con éxito en el board de Voice of Cards. Mencionado el combate, cada uno de tus personajes tendrá una personalidad innata con sus ataques y stats propios, de los cuales tendrás que saber encontrar un balance a medida que se va leveando entre los diferentes estilos y que dará la libertad de armar un team acorde a tus gustos y preferencias de pelea.

No era de extrañar que los elementos más entrañables de los RPG clásicos estuvieran presentes sobre cada urbe: desde las posadas para descasar, los establos para trasladarte de un pueblo a otro hasta los mercaderes que tradean sus bienes como medio de vida. Gracias al buen comercio, la exploración y las side quests, podrás valerte de un gran arsenal de pociones, armas y equipo donde se agradece el esfuerzo y dedicación en la estética de cada una de las cartas por parte del equipo creativo.

Gráficamente Voice of Cards sobresale por su belleza en los paisajes, sus espectaculares cinemáticas y sobre todo por haber creado un mundo donde cada pueblo posee un arte que acompaña su esencia y donde no hay un mínimo detalle que no haya sido maravillosamente ideado.

Siguiendo con los elementos claves del juego, el apartado sonoro es el hilo que conecta la trama, los personajes y el tablero. Cada ciudad tiene sus matices y canciones, y los enemigos de diferentes zonas se diferencian no solo por su estética, sino por el ritmo musical en los enfrentamientos. Sin duda alguna, es crucial para endulzar los oídos de los jugadores.

Mención especial a un componente sumamente atrapante y divertido del título: Gamer Parlor. Es ni más ni menos que un juego de cartas dentro de un mundo… que es un gigante mazo de naipes. La regla básica es tener más puntos que tu rival para cuando se terminen tus cartas. Para eso, deberás hacer combos con figuras, números y efectos que se van sumando a medida que se va complejizando el juego.

Con una idea nueva en el desarrollo de juegos de rol, con una estética y una música sin igual y horas de diversión garantizada, no queda más que darle una oportunidad a este destacado título, el cual ya se encuentra disponible para las consolas PlayStation, Nintendo Switch y PC en Steam.

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