FROSTPUNK, AL LÍMITE (DLC) – REVIEW

Este nuevo mundo pondrá a prueba tu empatía y solidaridad, o sacará al tirano que llevas en lo más profundo de tu ser, así como también la subordinación total en la exigente Nueva Londres.

Hace un par de años, en abril de 2018, 11 Bit Studios lanzó Frostpunk como un novedoso juego de supervivencia y estrategia, donde no se trata simplemente de construir y administrar edificios, sino que también se incluye el factor de la toma de decisiones mediante una estructura de imposición de leyes a los habitantes, permitiendo sumergirse completamente en una experiencia donde el protagonista tendrá que estar al tanto de todo y pensar muy bien cada movimiento para mantener el respaldo de su pueblo.

Dos años después Frostpunk sigue actualizándose y el 20 de agosto del 2020 brindó su tercera expansión, Al Límite. Este DLC propone un modo en el que se pierde la independencia total sobre el pueblo y pone al jugador como líder de una pequeña colonia, la cual depende directamente de Nueva Londres. A partir de ahora hay que dejar atrás la posibilidad de gestionar por cuenta propia las leyes que se aplicarán en la sociedad y agregar la dificultad de no solo tener que cumplir con los pedidos de la gente, sino también los acuerdos y exigencias pactadas con la capital.

Adentrándonos en este modo, una colonia liderada por el jugador fue enviada hasta el fin del mundo con la orden de explorar un antiguo almacén militar abandonado, repleto de recursos importantes y materiales, donde el objetivo será extraer, procesar y despacharlos nuevamente hacia Nueva Londres, quienes presionarán para obtener recursos, mientras se debe estar atentos a las necesidades de la gente. Será vital crear casas, edificios y mantener las temperaturas adecuadas, tornándose más complicado, ya que en este modo no se dispone de un generador, además de que tampoco habrá que contar con cazadores o un invernadero. No está de más aclarar que sumado a tener que mantener la esperanza y la confianza del pueblo, también habrá que conservar la relación con los mandatarios de Nueva Londres.

A diferencia de la campaña original, el libro de leyes en este caso también es manipulado por Nueva Londres, a quienes se los puede comunicar mediante un telégrafo desde la estación de trenes. Usualmente, las necesidades que surjan serán contestadas con un ofrecimiento de implementar alguna ley propuesta por ellos, limitando las posibilidades de actuar rápidamente ante una emergencia y poniendo al jugador cada vez más en desventaja con intercambios .

Después de un largo avance y habiendo organizando la ciudad, el punto más ambicioso en este DLC será el de conseguir la independencia total de Nueva Londres, siendo un objetivo muy difícil de llegar, teniendo en cuenta que habrá que conseguir el apoyo del pueblo para abastecerse de todo lo necesario y construir una defensa lo suficientemente sólida para proteger la ciudad y resistir a las represalias.Definitivamente, Al Límite presenta un nuevo desafío que sin lugar a dudas es digno de probar, especialmente para los jugadores más hardcore. El juego ofrece una manera diferente de vivir la experiencia de Frostpunk desde el punto de partida como subordinado para lograr una independencia en un camino que estará repleto de dolores de cabeza, pero que te complacerá al sumergirte en la historia.